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La cantante portuguesa Dulce Pontes llenó el jueves el Carnegie Hall, la famosa sala de espectáculos de Nueva York, en un concierto en el que al final fue aplaudida de pie.
Más de 2500 personas oyeron a la cantante y compositora de Montijo en un viaje por la música portuguesa, desde el fado al folclore, pasando por la música tradicional y temas de su autoría, como "Ondeia" o "Palhaços encapuçados".
Acompañada por Davide Zaccaria (violoncelo y bajo), Amadeu Magalhães (flauta, viola y gaita), Filipe Lucas (guitarra portuguesa) y Paulo Feiteira (viola), Dulce Pontes inició el espectáculo al piano, interpretando dos temas que le permitieron poner en evidencia sus capacidades vocales.
El público aplaudió entusiasmadamente cada tema, pero muy especialmente "Barco negro", en una orquestación original en la que destacó el violoncelo de Davide Zaccaria.
La cantante interpretó aun temas de su más reciente trabajo, "O Coração Tem Três Portas", un doble álbum y DVD producido en su totalidad por ella misma, en el que se mezclan los distintos estilos musicales presentados en esta gira.
Al final del concierto, Dulce Pontes dijo a Lusa que fue una sensación muy buena llegar a Nueva York y ver el Carnegie Hall lleno que la aplaudía.
"Hoy conseguí entender -comentó- porque esta sala tiene la fama que tiene, no solamente a causa de la arquitectura, que permite una acústica excelente, sino también porque es una sala muy generosa para quien está en el escenario y para quien asiste de público, pues tiene todas las condiciones para hacerse un gran concierto".
Agencia Lusa
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