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Tras un disco realizado junto a Ennio Morricone y editado en 2003, Dulce Pontes vuelve al universo discográfico presentándosenos como productora, arreglista, pianista, compositora y corresponsable de las mezclas del sonido y premasterización. En "El corazón tiene tres puertas" Dulce asume por fin el férreo control que siempre ha deseado ejercer sobre su obra y entrega un disco vigoroso de sonido, amplio de folclore y profundo de concepción y espíritu. Se aventura en múltiples estéticas en las que muestra absoluta solvencia y, sabiéndose en posesión de plenas facultades, dueña de una sobrada capacidad, ejecuta una completa y exhaustiva entrega emocional con este disco.
La artista que hace ya más de una década recuperó el fado para las nuevas generaciones e impulsó con su disco "Lágrimas" el florecimiento de una nueva y joven oleada de fadistas que a estas alturas ya tienen invadido el mundo de la World Music en Europa, se destapa con una sorprendente y exquisita madurez musical y profesional en las que no hace concesión alguna y abre, parece que casi tan sólo para oídos exquisitos, nuevas puertas a la tradición y el folclore lusitanos.
Según informa www.musicaprom.com, en vísperas de su salto a los Estados Unidos, en este doble CD al que acompañan en formato DVD las imágenes de un concierto suyo grabado en Estambul, Dulce retoma y reinventa el fado, los distintos fados que Portugal guarda. Agitados de barroquismo y ambientaciones medievalistas; adornados del conjunto del rico acervo folclórico vecino o del minimalismo o impresionismo clásicos de principios del siglo pasado; bien a desnudez de guitarras o bien sumergidos en la tradición musical eclesiástica y aún llevados más allá, la riqueza de matices que Dulce nos regala es aquí la palpable demostración de una madurez y evolución artística reales que toman cuerpo material y efectivo, no quedando meramente en una ya manida frase promocional.
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