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Concierto en Espinho (Portugal), 31/03/07
Faltaban pocos minutos para las 22 h cuando Dulce Pontes pisó el escenario de la Nave Polivalente. No estaban vendidas todas las entradas, pero el público asistente estaba empeñado en hacerse oír. Las primeras notas musicales se escucharon con un silencio respetuoso, recordando una especie de oración. Durante cuatro temas, la cantante permaneció al piano, cantando y tocando melodías, que, a pesar de ser menos conocidas, no dejaron de ser menos apreciadas. A parte de la voz mágica de Dulce Pontes, el concierto contó con siete músicos que, con diversos instrumentos -desde la flauta hasta la gaita, del violoncelo a la guitarra portuguesa y a la viola acústica - acompañaron, sin fallos, a la cantante. La acústica del espectáculo era notable, funcionando en sintonía en la creación de melodías que variaban de sonidos muy graves al extremo de los sonidos agudos. Además del sonido, la organización del espectáculo se decantó por un juego de luces fuera de lo común, así como por una estética del escenario muy bien conseguida.
En el transcurso del concierto, que no tuvo ninguna pausa, Dulce Pontes se mostró siempre muy comunicativa y satisfecha porque el público estuvo muy involucrado. Los momentos de interacción con el público fueron variados, pero se tiene que destacar el momento en que la cantante, haciendo justicia al nombre del festival, interpretó algunos temas del folclore portugués. A subrayar aun los solos acústicos que cada uno de los músicos protagonizaron, constituyendo un momento de verdadera magia y admiración.
El punto álgido de la noche surgió cuando Dulce Pontes cantó dos de sus temas más conocidos por el público: "Os índios da meia praia", del que es autor Zeca Afonso, a quien Dulce Pontes aprovechó para prestar un pequeño homenaje, y "Cançao do Mar".
Cuando el espectáculo llegaba a su fin, la tristeza era visible, tanto por parte de la cantante, como por el público. En los bises, Dulce Pontes y sus músicos volvieron para protagonizar, conjuntamente con el público, un momento más de folclore portugués.
Al terminar el concierto se asistió a la entrega de regalos a la cantante, así como a un homenaje de agradecimiento a Dulce Pontes por el brillante espectáculo y por haber aceptado de ser la madrina del congreso. Después del homenaje, y a petición del público, la intérprete protagonizó un momento más, ella sola, cantando parte de uno de sus temas.
Maria João Magalhães
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