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"Cuando el genio halla la música, incluso el tiempo se para a escucharla"

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3 de Diciembre de 2006
martes, 05 de diciembre de 2006

116515273351448943_kaattilleyimage2713.jpgQuerido "hijo":

A punto de renacer, eres mi pan, mi agua, mi sueño, mi ser. Deseo que tu camino se cumpla. Que pueda yo seguir tus pasos, tus huellas en la arena, tu sangre de mar, espuma de mis ojos. Para el mundo.

Dulce *

Foto de artwork de Kaat Tilley por Maarten Strack Van Schijndel.

(link official site)

 
14 de Septiembre de 2006
lunes, 04 de diciembre de 2006

 1151420935487618.jpg

Momentos intensos, momentos inolvidables. Emocionantes, difíciles. Por su dificultad, aún más bellos en cuanto son conseguidos. Por la emoción llevada al límite se abre la primera puerta: la Verdad. Por vía del Amor (la segunda puerta) se realiza el Sueño (la tercera).

La perfección no importa, esa no nos pertenece a los humanos. Y, existe cosa más perfecta que la expresión de la mirada de un niño al ver por primera vez cómo centellea una gota del rocío? El secreto de la Vida está dentro de las cosas más simples. Cuando perdemos la inocencia, empezamos a complicarlo todo...

Mucho más que un disco, este "hijo" dio origen a un proceso de transformación interior que continuaré llevando a cabo hasta el fin de mis días (aun faltan muchos!!!). Os dejo uno de los poemas que escribí, y que da título a uno de los temas que grabamos en la Iglesia de Santa María, en Óbidos:

Senhora

Que dor, ai Senhora do tempo,
que fizeste de mim, que fizeste de nós.
Quebraste o feitiço das horas
e sem mais demoras ficámos a sós.
Que dor ai Senhora dos partos,
meus seios estão fartos de água de correr.
Senhora, porque morro agora de mágoa
no ventre quando vou nascer?
Quisera eu, voltar atrás?
Envolver meus pedaços
na bruma, loucamente.
Quisera eu, sentir a paz!
Arrancar das entranhas o céu.
Que dor, ai Senhora dos loucos,
meus passos são poucos, pouca a minha fé.
Senhora arrancai esta dor,
estres traços de amor e os laços até!
Que dor, Senhora dos aflitos,
cessai estres gritos, quebari esté nó.
Senhora, porque nasço agora
e não aprendo a ser só, não aprendo a ser só?
Quisera eu, voltar atrás?
Resgatar meus pedaços da bruma, mansamente.
Quisera eu, sentir a paz!
Arrancar das entranhas o céu!
Que dor, ai Senhora serena.
Levai minha pena, sarai minha tez,
Senhora, Senhora dos passos,
vou abrir os braços e amar outra vez!

Dulce * (link official site)
 
22 de julio de 2006
domingo, 03 de diciembre de 2006

220706.jpgSonho por vós,
por vós navego,

meu amor de palcos,
corações-guaridas,
onde por vezes ao acaso
vos salvasse e ao me salvar
ja só nos déssemos
em muitas vidas!

Dulce *

 
Camaleón
sábado, 02 de diciembre de 2006
Éste es mi lugar. Una especie de diario a bordo que os iré revelando en cada paso. Escogí este nombre porque tiene que ver con mi camino: siempre igual y siempre distinto. La música es la máxima expresión de libertad, de emoción, y la principal puerta hacia el corazón. Empecemos por el principio:

Sonido
"En un principio era el Verbo, por lo tanto el sonido. Qué es el sonido? Que formas puede asumir, que efectos puede provocar; existe un sonido primordial o apenas sonidos; como se organizan, como actúan? Siempre y en todo lugar, el hombre vivió fascinado por el sonido. No existen fenómenos de orden religiosa, espiritual, estética, mágica o científica en los que el sonido no haya ocupado un lugar preponderante entre las manifestaciones sensibles. El sentido de la audición es el más abstracto y rico de posibilidades. En las metamorfosis del sonido el hombre buscó siempre los mayores significados. Lo que resulta abarcado del conjunto de relaciones con lo trascendente, lo sagrado o lo bello, y se realiza no solamente en conceptos y teorías, sinó que se concretiza en echos y prácticas cuya comprensión huye del alcance de nuestro entendimiento limitado..."

Jean During - Planeta 1975

"Trabajar" con el sonido es una dádiva de Dios y una enorme responsabilidad. El principal objetivo del arte es emocionar, dignificar el ser humano, aproximarlo a lo divino, por eso el artista busca la perfección. Sin verdad no existe arte, sin humildad no existe la verdadera expresión emotiva. La voz es talvez el instrumento más delicado, ya que una vez está incorporado, es capaz de revelar las más íntimas y subtiles expresiones del alma. Todo aquello que vivimos ya forma parte de nosotros; como si fuéramos un libro en parte ya escrito y en gran parte aun por escribir, un enorme abanico de acontecimientos, conocimientos y emociones que se desarrollan a lo largo de nuestra vida, y siempre acaban manifestándose. La vida es el principal vehículo de la interpretación. De esta forma es importante decir que antes de arte está la vida y la forma de estar en ella. Ambbas se hacen de espejo; como el poeta Vinicius nos dijo: "...põe um pouco de amor na sua vida, como no seu samba!"

Dulce Pontes (link official site)
 
Notas personales: O primeiro canto
viernes, 01 de diciembre de 2006
En la hora breve de la partida a la llegada, ansiado en el retorno de la vida. O casi todo, casi nada de lo que aprendí, viví! El sueño por dentro de la película, calidoscopio mágico donde el tiempo, al final no existe. Impresión digital, golpe de bombo popular en el pecho abierto, como un cáliz ofrecido. La tierra, la guerra, Merlín, la hada morgana, el reportaje que muestra los rostros marcados, las ropas pobres, el "baile de máscaras" grotesco, el impacto en la mirada de un niño, el dolor de una mujer en una fotografía. Descubrir al final que siempre se es peregrino, en una tierra distante al atardecer.
Se abre el libro de colorear: tela-vida, colores, sabores, gestos, olores. En la mano una concha, la mano es una hoja! En la espina dorsal el tronco de un árbol, los brazos abiertos de hiedra que se escurre. Todas las estrellas una a una. El río que corre caudalosamente, los pies en la tierra mojada después de la lluvia en el amanecer. Sobretodo el espíritu, que fluctúa, en todas direcciones, el hecho de formar parte de todo y ser responsable por eso. Es preciso amar. En el pecho todos los fuegos, otra vez el volcán de los sentidos. El agua y el aire como elementos que nos subliman, que nos soportan, que nos hacen fluctuar. En la danza guerrera un primer canto, otra vez a pecho abierto, queriendo despertar. Un grano de arena. Entonces se redescubre el sitio mágico donde se vuelven a visitar todos los momentos.
El Creador se revela esplendorosamente: tintes y texturas inimitables.
El despertar de los sentidos todos encima del quinto, la ausencia total de números y esta matemática que armoniza sonidos y formas geométricas en movimiento. Que bien que exista el sol de cada día!

El faro emite el sonido de alarma permanente. La niebla se vuelve densa mar adentro. La luz enredada en la espesa red que tejió la niebla. Alguien pasa indiferente por esta orilla. Sólo el farolero rompiendo la ceguera son el sonido!

- Soy el farolero, me concentro en el sonido. Estoy con él y no duermo. La luz se detiene, el sonido está siempre presente. El sonido no se aprisiona, guía.
- Soy el pescador en la oscuridad de la brea. Soy una candela encendida que se adentra aun más que la niebla. Sigo el sonido del faro que se mezcla difuso haciendo eco a través del viento. Estaré aun muy lejos de la orilla? Marco el compás del latir de mi corazón con el sonido de una alarma traída por el viento, como el sonido del crujir de la madera en el movimiento circular de los remos. Mi vida depende de ese señal atravesando la cortina blanca.
- Siento el peso y el frío en los huesos. Hasta debajo de la superficie el pez se perdió. Ni el cielo como guía. Sólo este sonido, este compás ininterrumpido, que lleva mi barco fluctuando sin dirección visible. Sólo el sonido guiando el movimiento de los remos y el mar inmenso, reducido a la visión ensombrada de un manto blanco, red que me envuelve.
- Soy el farolero velando la noche, trayendo la vida a esta orilla. Muchas cosa puede depender únicamente de este sonido que me mantiene despierto. Mi sueño hace un bordado de ecos mar adentro: en cada línea se teje una vida, tomada por un único hilo en la noche oscura y densa. Alguien pasa indiferente por esta orilla. Sigue su sueño y dormirá en sábanas de lino, mantas de lana. Me froto las manos, caliento un té. Sigo en vigilia de los que se pierden en otra orilla.

... Parece que se rompen las nubes sin apenas tocarse...

Tajo que de blanco mar se vestía, la fragata atravesando la noche y mi abuelo, el mismo una fragata, gaviota blanca de libertad eterna, tejida por las manos de un pescador...

En la desnudez transparente, quiero despojarme de las cosas que no son.
Abro los brazos, siento un afluente de agua que lucha con fuerza para manar plenamente. Son trazos, nosotros y nudos que navegan en la barquita. A veces incluso parece que el mar la engullirá de un trago. Otras veces, pierdo penas, voy a la lucha, voy de nuevo a marejar. Otras aun, es la brisa que acaricia la vela. Porque la vida es bella, porque la vida es bella, porque la vida es bella!...

Al borde del camino paré en la planta baja. A mi lado estaba la pared blanca, anunciando la mariposa blanca, la llegada y la salida en el saludo del reflejo de él en el espejo. Pero yo no formaba parte del paisaje. El mirlo me lo contó todo, seguí sus pasos atentamente. Fue entonces que sentí el abrazo de la tierra como una llamada toda de materia vegetal y barro; (escucho pasos en el crujir de las hojas secas, serás tu?) Un olor de penas blancas fluctúa en el aire, se prende casualmente en una hoja, en una rama. Así me siento, hecha viajera -pluma, formando parte de todo lugar, participando del movimiento cíclico del aire; y siempre a lo que tiene que ser, al destino, a la fe, lo que tiene que ser, será.

Me dejé finalmente besar por el sol y al otro lado del reflejo, como un espejo, me descubrí y me desnudé lentamente. Al final era yo que besaba, y me sentía confortablemente una niña otra vez. Me acordé de la bicicleta, de las sardineras, de los saltos de princesa, del club "Beco do Esteval", de mi calle, de Catarina, y de Virinha, de Sandra, de la madrina Irene pelando mandarinas, de las comidas en casa de la tía María José y de la prima Adelaide, de los paseos con el primo Joaquim, de la escalera de madera de las escuela, de mi primera profesora D. María José, de la primera clase de música, de Lígia, de la escuela de danza (mi segunda casa), de la "madre" Anabela y de sus movimientos y canciones en dueto por encima de los decibelios aconsejables, de la abuela Adelaide danzando a la española encima de la mesa,, del abuelo Antonio tocando la concertina y bailando el fandango con dos cuchillos atados a los tobillos, pie ligero, bailarín ejemplar, "plumas" muy ágiles. Aun doy paseos en sus piernas, aun siento las callosidades de sus manos, su sonrisa franca, su voz que me llamaba "escobita, ten cuidado!", cuando hacía equilibrios en el borde del lavadero de agua, aun voy a buscar el caramelo de costumbre dentro del bolsillo del abrigo. Mi abuelo Chico Viola, almirante de la blanca fragata, mi héroe gaviota! Sólo lo vi una vez pero era exactamente como yo sabía que él era. Penas incluso. Los cassetes que nos mandab de Brasil, los tíos, los primos: "Se esta rua, se esta rua fosse minha eu mandava, eu mandava ladrilhar com pedrinhas, com pedrinhas diamantinas p' mamae, p' mame poder passar".Niña! Nos moríamos de curiosidad cada vez que llegaba una cinta de esas. Nosotros, los cuatro, a oírlos hablar, reír, cantar... El alma de todos en aquellas cintas. Nunca existió lo lejos en la realidad. No existe distancia cuando se ama. Mi madre me lo enseñó todo, hasta el sonido de las palabras y como ellas podían rimar. Era como si desde siempre supiese mi camino, los pasos, los sueños. Acostumbraba a danzar sólo para ella en las puntas de los pies. Mi Lourdes de agua: "Sempre a manha de calmarias, brisas e som; onde o sorriso sublima lento o pranto, de linho e la. Quebra - quebranto a branco puro, o minha irma; leva meu barco a porto seguro, ó minha irma...". Mi padre con la fuerza de la tierra cantando el Alentejo de nuestra alma. La humildad de sus pasos, los ojos divertidos saltando al vuelo de los pájaros, en el saltar de los peces, las historias, la vida que fui aprendiendo. "Tío Carlos cántanos un fado!" Mi hermano Luis siempre me salvó en el momento justo. Nunca fue necesario hablar demasiado para entendernos plenamente. Aprendí a jugar al ajedrez con él. Tal vez nunca se haya percibido en profundidad todo lo que me enseñó.

Al margen del camino, me dejé finalmente besar, me dejé finalmente casar. Casar en tanta saudade, que me sorprende esta saudade!... Esta risa, esta voz que salió de una garganta humana hecha instrumento, para que nos acordemos de Él. El sonido como ungüento.

Ondeia

Busqué un sonido que pudiera equivaler a la expresión más ancestral que consiguiera exprimir. Busqué una oración por el agua y sus movimientos. Busqué la voz y me sumergí en el dolor y en la fuerza de la corriente. Busqué la cascada y nadé como un salmón contra corriente. Encontré un Indio de ojos poco profundos de agua, como la bandera del amor en el gesto y en el canto. Solté el grito por la paz.

Dulce
 
Autobiografia
jueves, 30 de noviembre de 2006
"Uno de los recuerdos más antiguos que tengo de mis primeros contactos con la música, fue el descubrimiento de épocas o estilos, música clásica (el primero y más querido), música portuguesa y música anglosajona. Con el primero de ellos tuve ganas de danzar, con el segundo canté muchas veces, y con el tercero volví a danzar. La música siempre significó movimiento para mi y viceversa. Me acuerdo también de un juguete especial, un piano blanco en miniatura que se podía tocar, que fue motivo de disputa entre yo y mi hermano, y acabó en pedazos en un momento de fúria por el pie de nuestro padre. La trsiteza que aquello me causó fue un motivo para llorar desgarradamente hasta que dieron otro instrumento en su subtitución. Así apareció mi primer instrumento: un chilófono de aquellos con una nota de cada color y una octava sin medios tonos. Resultado: cuando entendí que podía reproducir las notas de las canciones que me gustaban y que por esa razón existían instrumentos, después de experimentar el "Malhão" que tres colecciones de discos de vinilo que habían ahí en casa: cada caja con varios discos distribuidos, hasta ahí fue bien. Me desilusioné con el "Feliz Cumpleaños", pues alguna cosa no funcionaba. Por falta del la sostenido, fui buscando otras melodías y perfeccionando las primeras; hasta que un día mi madre me pidió que repitiera lo que acababa de tocar, y como sabía que nadie me había enseñado, creyó oportuno llevarme a una escuela de música. Fue ella también quien me puso luego, a los cuatro años, a escuchar el Himno Nacional, del que memorizé aun algunas partes del poema que me causaron una situación extraña cada vez que las cantaba, porque no comprendía su sentido. Mi madrina y mi padrino que vivían ahí cerquita eran el público perfecto para esas primeras "performances".

Ligia Serra fue mi primera profesora de piano entre los siete y los dieciseis años. Mientras, hubieron audiciones anuales y el cuarto de piano en el Conservatorio de Lisboa como alumna externa. En casa los instrumentos fueron llegando gradualmente; primero un pequeño órgano de dos octavas portátil, después otro órgano parecido a los de la iglesia con varios sonidos, incluso el de piano. Tenía una llave de la escuela de música, de forma que pasaba allí muchas horas tocando el piano seriamente, pues era así como él me entendía bien. La primera vez que canté en público fue en la escuela primaria, en la despedida de la cuarta clase, donde me acompañé del órgano de dos octavas y canté mis primeras composiciones incluyendo una especialmente compuesta para el evento. Me acuerdo de andar de sala en sala con el órgano debajo del brazo, acompañada de una profesora y de sentir mucha voluntad. La segunda vez fue de la mano de mi tío Carlos Pontes, en una cantada de fados que siguió de una salida de toros, creo yo en el Rio Frio, donde en un escenario improvisado para el efecto, él me iba diciendo frase a frase el poema "Na igreja de Santo Estevão, en el fado Vitoria, el mismo fado (música) de "Povo que lavas no rio" (álbum Lágrimas), talvez a los siete años de edad. La tercera vez fue en una de las audiciones de piano, donde canté "Fascinação" de Elis Regina, después de haber cumplido los onze años. Es necesario decir que existe una fuerte tradición musical en mi familia. Empezando por mi tío Carlos Pontes, un fadista muy carismático, un verdaero bohemio, una figura singular en el cante y en el vestido. Siempre que habían fiestas y se cantaban fados también mi padre iba a cantar un poco, y salía del aborrecido mundo de la contabilidad para hacer sonar su magnífica voz de tenor, naturalmente colocada, y a cantar temas como por ejemplo "Meu Alentejo" (álbum Caminhos). Mi abuelo Antonio Pontes era un exímio tocador de concertina, y ganó muchos concursos bailando el fandango como nadie. La familia de mi madre tampoco es menos: mi tío Francisco Gouveia, antes de mudarse a Brasil y durante su juventud, animó muchas noches Montijenses con su voz de ruiseñor recordando a Francisco José. Aun hoy cuando canta emana la humilde energía de la entrega. Mi primo Ninha, su hijo más joven, llegó también a tener varias bandas en S. Paulo y siempre que puede canta. Él es mi mejor recuerdo musical de la infancia: una canción que cantaba entre muchas conversaciones grabadas a propósito por todos los miembros de la familia. Esos cassettes pasaron a ser así una especie de cartas vivas, pues los años pasaban y nostros no nos abrazábamos igual. Era así la música: "Se essa rua, se essa rua fosse minha, eu mandava, eu mandava ladrilhar, com pedrinhas com pedrinhas diamantinas, prá mamãe, prá mamãe poder passar... "
Nací en un tierra donde los fados y los toros siempre anduvieron cogidos de la mano. Hasta donde mi memoria me permite retroceder, recuerdo yo que tenía unos cinco o seis años cuando empecé a vibrar con los preparativos que antecedían las fiestas de S. Pedro: Montijo, tierra bañada por el Tajo, con sus gentes de mar y su fe en el santo que también fue pescador. Esos preparativos consistían en la elaboración de centenas de flores de papel coloroeadas, en las colchas y las mantas artesanales de patrones y bordados tradicionales colgadas de las ventanas y los balcones, en la construcción de improvisadas trincheras de madera también ellas adornadas, en la despejada arena desde la Rua do Norte hasta la Plaza de Toros. Fue allí mismo, en un primer andar por la Rua do Norte (así llamada porque tenía su viraje al norte) que nací en 1969 hacia las once de la noche. La calle era una extensión de la casa, pues todo el mundo se conocía, y sobretodo en verano había la costumbre de sacar las sillas y los bancos a la calle, y ponerse a conversar, a sentir el fresco.

Dulce Pontes (link al official site)