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"Cuando el genio halla la música, incluso el tiempo se para a escucharla"

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Dulce Pontes creó una atmósfera extraordinaria en el Jovellanos
domingo, 24 de febrero de 2008
Lo primero que te das cuenta a la hora de comenzar el concierto de Dulce Pontes ayer en Gijón es que Dulce vuelve por sus fueros, esto que quiere decir, vuelve a sus raíces. Comenzó el espectáculo al piano, interpretando un par de temas, el primero de ellos Festa na Mouraria (canción que cierra el primer disco de O Coração tem três portas). Para a posteriori, vivir la parte, a mi entender, más interesante de la velada, un set con unos cuantos fados tradicionales, que unidos al chorro de voz, y el sonido melancólico de la guitarra portuguesa, hicieron que se fuera creando una atmósfera mágica.

A posteriori, con una Dulce en plenas facultades, y solamente haciendo pausas entre canción y canción para recibir las ovaciones del público a la usanza portuguesa, comenzaría el trance de la portuguesa, demostrándonos toda clase de habilidades de baile, con unos cascabeles en los tobillos y totalmente descalza (así estuvo todo el concierto).

Pero quedaba algo por ofrecer al público que abarrotaba el Teatro Jovellanos (Las entradas llevaban agotadas desde hace tiempo), y nada más comenzar los acordes de la Canção do mar, el público rompió en un sonoro aplauso, invitándolo a participar, poniendo así la guinda final a una gran noche.

Javier González Cachafeiro
 
Dulce Pontes com mais força ainda
lunes, 19 de noviembre de 2007
Noviembre en Cáceres está sonando a Portugal. Para los parados como yo, significa tener que elegir. Y que mejor elección que ir a la siempre espectacular Dulce Pontes. Y es lo que pasó anoche. Una noche fría, pero que entró en calor en seguida.
No sé si aún estoy dormida, o es que estoy soñando con la fuerza que desprendió Dulce ayer sobre el escenario del magnifico Gran Teatro cacereño, lleno todo su aforo desde hacia días.
Vino a presentar su último disco O coração tem três portas, y desde que salió por una de ellas al escenário, se quedo con los que estabamos alli.
Una Dulce más intimista, con más folklore, más fadista... y más poética que nunca. No sé, no encuentro nada con lo que poder compararla. Es un torbellino de emociones encima del escenario, que la envuelve a ella y a los que la estabamos viendo.
Un concierto de algo más de dos horas, que se compuso en su mayoria del repaso a este nuevo disco, aunque nos deleitó en la despedida con un par de clásicos (Canção do mar y Lágrima).
Tengo que reconocer que no he sido nunca una seguidora de esta mujer, siempre me han gustado otras cantoras lusoparlantes más que ella, pero valió la pena estar alli. Y tanto que lo valió. Era como estar más allá de todo. Y ella más allá todavia.
Tremendo. Un derroche de voz que nos hizo vibrar a todos. Y nos hubieramos quedado alli ad infinitum. El aforo entero, pidiendo más Dulce... el teatro resonaba en aplausos...
Y es que sigue siendo la gran voz portuguesa, renovadora y pasional...
Vuelve pronto Dulce, que aquí te esperaremos.

mi pequeño rincón del mundo
 
Dulce directa al corazón
domingo, 18 de noviembre de 2007
En recuerdo del 19-X-2007 (Concierto en Santander)

El fado es un estilo musical especial, una música que expresa sentimientos de alegría, tristeza, y nostalgia, con pasión y profundidad. La conexión que me une al fado, el idioma y la cultura portuguesa comenzó cuando descubrí a Dulce Pontes hace siete años escuchando su álbum 'Lágrimas'. Desde entonces y hasta ahora he vivido su música como si fuese un alimento para mi alma. Me deslumbró porque nunca había escuchado un timbre de voz tan bello con tantos matices distintos, ya que puede tener una voz fina y delicada, así como grave y potente, puede hacer giros con la voz complejos y subir a unas notas altas con soltura, en conjunto con gran control y equilibrio, pero lo que más llama la atención es cómo sabe comunicar sentimientos y la fuerza que transmite.

Es como una espiral de energía, incluso con la canción más triste, escucharla y cantar con ella es sintonizar y vibrar con su música. En directo es sorprendente su capacidad de improvisación, no sólo canta bien sino que vive el canto con entrega, por lo que consigue transmitir verdadera emoción, con una actitud tierna y humilde, de forma que crea una atmósfera conmovedora y mágica.

Es la artista más admirable de la música portuguesa, y no sólo en cuanto al fado, porque ha conseguido ir más allá con su original estilo propio y sello personal, experimentando muchos campos, todo ello sin perder nunca la expresión de sus raíces y la identidad de su país. Resulta maternal, amorosa, cautivadora, misteriosa y espiritual. Su repertorio es, variado, innovador, y emotivo, con un trabajo cada vez más meticuloso y elaborado,buscando el límite y el riesgo, con el mérito añadido de ser compositora y de haber producido su último disco de forma independiente, es una cantante completa, que merece todo el reconocimiento.

Dulce Pontes es una artista de gran talento, que se crea a sí misma, que tiene la gran generosidad de ser auténtica y dejarse el corazón y por eso ha llegado a tantos otros.

En mi opinión es un mito en vida del folclore portugués, la más destacada por su calidad y potencial, es diferente y única, una maravillosa servidora del arte, que demuestra con su virtuosismo y sucreatividad, su amor a la música.

Flor Caviedes Odriozola
 
Dulce Pontes, por fin, conmigo...
jueves, 25 de octubre de 2007

Es un concierto que me llamaba desde hace mucho tiempo. No sabía por qué, había escuchado muy poquito y no la había visto nunca en directo, pero me llamaba, me llamaba a gritos, me decía que esta vez no la dejara pasar... Y así lo hice. Las tardes frías de octubre hacen que una incluso tenga momentos de debilidad, de quedarse en casa bajo la mantita viendo cualquier tontería en la tele o, en el mejor de los casos, disfrutando de un buen libro. Pero no, no lo hice, y ayer, rozando las ocho de la tarde, salía de casa para ir a buscar a mi acompañante de concierto, Eli, y, juntas, disfrutar de Dulce Pontes en l'Auditori de Barcelona.

Fila 8, perfecto, la sala completísima, llena. Dulce sale al escenario con una falda preciosa que tapa sus pies descalzos y nos regala tres canciones en las que ella toca el piano y se acompaña de un violonchelo y un clarinete. Después entra en escena la percusión y, para completar, a partir de la 5ª canción, 7 músicos sobre el escenario con guitarras, percusión, clarinete, violonchelo, bajo, guitarras portuguesas, gaita y un sinfín de instrumentos.

Dulce no regresó al piano pero nos regaló su voz y su magia. Creo que pocas personas me han emocionado tanto como ayer lo hizo ella. Tiene una voz increíble, de esas que se agarran a todas las paredes de tu piel, por dentro. Además, se nota que ella lo vive, y lo vive para ti, se deja la piel en el escenario y cuando un artista se entrega de esa forma se nota, el resultado es excelente. Uno de los mejores momentos fue cuando se recogió la falda y se puso dos pulseras de cascabeles en los tobillos. Empezó a bailar y hacía sonar los cascabeles al compás de la música, fue un momento maravilloso que voy a conservar en la retina durante muchísimo tiempo.

Escuchar a Dulce Pontes es escuchar el mar en una tarde de invierno, con las olas rompiendo en las rocas formando la espuma de los días. Es un malecón olvidado y un suspiro en la garganta. Es el paso del tiempodespacio, un cigarro en una terraza de primavera llena de flores, un parque lleno de hojas de colores, una noche escuchando música en el coche, un amanecer compartido y unos pies descalzos en cualquier playa de Formentera. Un descontar de días, una luz en el horizonte...

Dicen que no tengo duelo, llorona, porque no me ven llorar...

25/10/2007, por Vanessa, de Acróbatas Blog
 
Lo bueno de la vida
viernes, 15 de junio de 2007
Hoy me ha vuelto a suceder, después de unos cuantos años.
Hoy he acudido a su llamada convencido que no me decepcionaría, cómo la primera vez cuando la conocí en el teatro Lope de Vega de Sevilla. He ido a dejar que me sorprendiera y emocionara, como la primera vez. Lo consiguió.
La he vuelto a ver y, aunque no me reconoció entre la gente, pienso que sabia que estaba allí, porque quién acude a verla no va a escucharla, va a compartir su tiempo y momento y disfrutar con su voz, cómo hice yo, cómo hizo todo el público asistente al concierto.
Se apagan las luces y comienza el dialogo, porque ella no canta, habla con música. Al principio fue suave en su conversación, poniendo el tono preciso en su voz y buscando captar la atención, porque así es ella, porque por algo se llama Dulce, Dulce Pontes. A medida que transcurría la interlocución, otras personas formaron parte de ese dialogo. Los sonidos y las voces se fueron intensificando y aún sonando todo a la vez, ella seguía siendo brillante, un deleite del escenario y una ambrosía para los asistentes. Así fue durante las dos horas que duró el evento.
Desde la primera nota supo donde estaba y quién se estaba entregando a ese glamour de sonidos de viento, de cuerda, de percusión, a esa idiosincrasia personal . Desde el primer aplauso supo transmitir la emoción del momento que estaba viviendo y los que la vimos supimos agradecer esa entrega.
Dicen que las cosas buenas solo pasan una vez en la vida. A mi ya me ha sucedido dos.
¿Habrá una tercera?

Santiago
 
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