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"Cuando el genio halla la música, incluso el tiempo se para a escucharla"

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Vaya par de damas del cante
jueves, 24 de julio de 2008
1216899504820.jpgLas artistas Estrella Morente y Dulce Pontes actuaron la pasada noche en el Auditoio Miguel Delibes de Valladolid, en un concierto organizado por Caja de Burgos y que se encuentra dentro de los actos conmemorativos del veinte aniversario de la presencia de la entidad en la capital. El concierto completa un programa variado que Caja de Burgos ha llevado a cabo en los últimos meses entre las que destacan las actuaciones en el Polideportivo Pisuerga de Chambao o Pereza, entre otros.

El espectáculo lleva el título de 'Dulce Estrella', ya que es un proyecto conjunto en el que la cantante portuguesa Dulce Pontes y la cantaora granadina Estrella Morente unen por primera vez sus voces.

Trece músicos, vestidos de blanco, fueron los primeros en entrar ordenadamente al escenario; cuando estuvieron ya colocados en sus respectivos puestos, Dulce Pontes por la izquierda del escenario y Estrella Morente por la derecha, se encaminaron al centro de las tablas con un paso firme y lento, como el de una novia que se dirige al altar el día de su boda.

Ambas de blanco, con ciertas notas de color, se sentaron, se miraron y comenzaron a cantar. Primero Pontes sacó su grito mientras Morente la miraba atenta.

Las primeras canciones estuvieron acompañadas de los jugueteos con el cuenco de agua alrededor del cual se sentaron al principio del espectáculo. Ambas sumergían sus manos como niñas en una fuente, niñas bajo la atenta mirada de sus padres a los que sin contestar vigilan. Esos padres eran el público con el cual jugaban indirectamente, porque ya le llegaría el turno más adelante.

Pontes y Morente se lavaban las manos, purificando así su cuerpo y, mientras, sus almas volaban libres a través de su voz. Pero estas dos damas demostraron que ni pasarse el agua de unas manos a otras ni cantar es un juego de niños, aunque se ríen cómplices mientras interpretan tanto composiciones populares como temas creados para la ocasión.

Después de una primera parte en la que cantaron frente a frente, llegó el momento de mirar al público. Porque no se les había olvidado el mundo, aunque en esa mezcla de flamenco y fados que interpretan parezca que solo existen sus voces, ni músicos que las envuelven ni nada, sólo su canto sentido salido del alma.

Cara a cara con el respetable aumentaron las miradas cómplices, los guiños personales que han ido creando durante la preparación de esta gira de once conciertos que terminarán el 13 de septiembre en la decimoquinta edición de la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Como ellas mismas han resaltado en varias ocasiones 'Dulce Estrella' «no es un concierto de dos personas, sino de dos intérpretes que forman una sola», pero una sola que se desdobla y se une infinitas veces. A veces es temperamental, gitana y muestra su potencia con los brazos clamando al cielo, y otras es una especie de ninfa del bosque que baila levemente por el escenario contagiando todo su ritmo y alegría a quienes gustan de mirarla atentos.

Además, esta dualidad se refleja también en sus atuendos. Dulce Pontes lleva un vestido de seda blanco con lunares verdes y marrones, bien acompañado por la desnudez de sus pies, que la hacían moverse de un lado al otro del escenario como empujada por el viento, que bien podría ser la misma música. Por su parte Estrella Morente se metió en un vestido blanco puro con escote palabra de honor que adornó con un mantón rojo, una flor en el pelo del mismo color y unos tacones, que se hicieron notar cuando abandonó el escenario por primera vez, como un caballo jerezano en una exhibición.

En solitario

En el espectáculo también hubo tiempo para un par de canciones en solitario de las artistas. La cantante de fado gesticuló y flotó por el escenario con su sentida canción portuguesa, mientras uno de los percusionistas marcaba el ritmo de sus pasos y sus palabras. La flamenca, por su parte, se hizo acompañar por una guitarra a su vera, al pie del escenario, donde ella también se sentó, además de varios palmeros, otra guitarra y más percusionistas que hicieron enloquecer al público vallisoletano con el verdadero cante del sur de la Península.
Y es que aunque por la capital castellana y leonesa tildan a la gente de fría, es seguro que la gente sabe apreciar mejor que en ningún otra parte lo bueno, como ocurrió la pasada noche.

El Norte de Castilla

*Más fotos en la galería de FOTOS

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Estrella Morente y Dulce Pontes, pasión ibérica
miércoles, 23 de julio de 2008

lorca22.jpgLa cantaora y la fadista conquistaron ayer al público del Patio de Conde Duque

Noche ardiente de los Veranos de la Villa fuera y dentro del escenario. Aunque en éste más bien pasión. La pasión humana y sobre todo artística que derrocharon dos mujeres nacidas –con 11 años de diferencia– para entenderse. Dulce Pontes y Estrella Morente. Dos fuerzas de la naturaleza y el arte con matices diferenciales de edad y trayectorias profesionales, que revolucionaron literalmente de gozo y arte el atestado Patio de Conde Duque, con el papel agotado desde hacía varias semanas. Las dos consiguieron hacer en esta inolvidable noche más por el entendimiento entre portugueses y españoles que siglos de tibia convivencia.


Ráfagas de genialidad


Dulce y Estrella, dos divas, dos mujeres que comparten territorio y amor por la música, desde la canción y el cante, desde el fado y el flamenco. Versátiles, imprevisibles, con ráfagas de locura y genialidad, transitaron con maestría desde la música de raíz de sus respectivos repertorios a otros campos de la música: tangos de Piazzola y Gardel.
Lisboeta y granadina, desbordando felicidad en compañía, compartieron muchas más cosas: voces privilegiadas, dominio plástico de sus cuerpos, belleza y elegancia; energía y sensualidad en cada uno de sus pasos, gestos y poses; compartieron una enorme capacidad intuitiva que les permitió improvisar y alcanzar la grandeza escénica. Y compartieron el melisma ibérico: portugués y andaluz. Aquí la unión fue perfecta cuando cantaron conjuntamente temas folclóricos populares: «Los cuatro Muleros», pregones, cantos de negros brasileños, junto a otros de García Lorca, José Afonso y Enrique Morente. Secundadas siempre por un eficaz grupo hispano-portugués de excelentes músicos, fadistas y flamencos, el recital alcanzó su cénit con un público entregado cuando Dulce y Estrella interpretaron al alimón temas como «Canción del Mar» de Amalia Rodrigues, «La Zambra» del disco «Mujeres» de la Morente y «Gracias a la vida» de Violeta Parra.


La razón

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Dulce abrazo de pasiones
miércoles, 23 de julio de 2008

madrid1.jpg
















Dicen que la casualidad suele improvisar a buenos compañeros de viaje. Alguien podrá contar alguna vez que el destino reunió bajo el cielo negro y brillante de Los Veranos de la Villa al fado y al flamenco. Ocurrió anoche, fue un sueño alegre y nostálgico que alguien bautizó como Dulce estrella.


Fadenco, no olviden ese nombre. Puede que brotara un día como entre dientes de la boca de una de las dos protagonistas de la velada, pero es lo mejor que puede representar ese híbrido que forman Estrella Morente y Dulce Pontes, representantes del nuevo flamenco y el nuevo fado. A pesar de ese aire moderno que le insuflan al género, siguen teniendo en las entrañas ese dolor punzante, esa emoción que no deja de emanar arte.

El Conde Duque estaba a rebosar para iniciar ese viaje por el duende y el alma. Apenas unos minutos pasaban de las 21.30 horas y las dos artistas salían al escenario. Demostraban así que ninguna había de llevar la voz cantante. Cada una emergiendo de un lado del escenario para tocarse en el medio, y arrodillarse junto a un barreño de agua en el que flotaba una pelota hueca de madera. Ese mismo barreño, que al contacto de las manos de las artistas simulaba el latido de un corazón, paría el espectáculo que empezaba, en ese mismo momento, a dar sus primeros pasos.

Y al recién nacido había que cantarle una Nana portuguesa, como manda la tradición, interpretada a capella por las dos artistas bajo una luz azulona, azul de agua.

Todo el equipo iba ceñido al color blanco, salvo Estrella, que ponía el punto de color con su mantón rojo. La música era como el agua, servía de unión de las manos y la voz.

Las dos se iban alternando con el portugués y el andaluz en los típicos pregones de Estrella y Leva leva, de Dulce. Ese tema despertó la primera ovación de la noche. Los seguidores de las dos tenían motivos para alegrarse de lo que servía de preludio al concierto.

Y en el entreacto, cada una se pegaba a su estilo de baile: Morente al braceo, Pontes a la contorsión, al son de un ritmo africano. Las dos bailarinas disfrutaban de un rato de locura improvisada.

Después asomaba un tema donde resonaban las cuerdas portuguesas. Las dos artistas empezaban a cantar el 'Milho verde' y, sin embargo, entre medias, un palmeo cambiaba la orientación de la canción transformándola en 'Los cuatro muleros'. En ese momento se hacía patente lo cerca que quedan el flamenco y el fado. Ahí el título comenzaba a comprender por dónde iba la fusión que venían anunciando las dos cantantes.

Luego eran las guitarras españolas o los rasguños típicos de la guitarra española los que entonaban la versión de Chiquilín de Bachín. Ahí iba el primer '¡olé!' Y por no saber qué decir en portugués, gritaban desde lejos un '¡bravo!'. Una señora decía, refiriéndose a Morente, desde la tercera fila: "es una niña pero sobre el escenario parece que tiene 50 años".

Hubo tiempo para las reivindicaciones. En una de ellas, entre líneas, Morente gritó a la noche "¡señor presidente, no dispare, los niños son inocentes!".

En la soledad del escenario

La primera vez que se quedó sola en el escenario, Pontes, que cambió el blanco por un vestido largo encarnado, interpretó lo mejor de su repertorio.

Luego sería Morente la que se quedara con la guitarra y la palma, en lo que bautizaron como "parte flamenca". Alguien que la esperaba zapateaba en los tablones de madera, que hicieron de suelo en mitad de ese popurrí de grandes éxitos. En esa intimidad consiguió sacar lo mejor de su voz y tocar el corazón de los suyos: "Quillo, que estamos en Madrid", le soltó a su guitarrista, como si ésta fuera una plaza difícil.

Más cerca de la fusión de los artistas que de los géneros, se encontraba ese mestizaje en el que Dulce sacaba quejíos que llevaba escondidos, quizá en la piel de algún antepasado, y Morente mecía su voz en portugués. Pero la Morente no puede dejar de ser quien es y sacaba a pasear el mantón de Manila, tentando a la oscuridad de la noche como si fuera el toro, y dejando en el caluroso recinto un tanguillo gaditano.

Pontes buceaba en la tradición portuguesa y extraía de la chistera viejas ofrendas que el público esperaba recibir, con su famosa 'Canción de mar' iniciada de forma exótica, lo que confundió al principio al público, hasta que las peculiares notas de la canción hicieron vibrar la memoria de los asistentes.

Se mezclaba el arte de las dos mujeres en su peculiar forma de entender algunas canciones. En 'María de Buenos Aires' se volvieron a encontrar las dos en el escenario y se besaron la mano. Morente iba con un vestido sexy de color lila y el cabello suelto, y Pontes, con los pies desnudos, le daba a la canción un toque de ironía. Las dos dejaban asomar su garra. Su particular forma de entender el tema Volver consiguió despertar una sonora ovación de los asistentes.

Interpretaron temas de siempre y terminaron devolviendo algo a quien tanto les ha dado con el tema 'Gracias a la vida'. Demostraron, pese a lo que algunos creían, que no fue un duelo, ni siquiera amistoso, sino una reunión de amigas que se acaban de conocer y que se entienden como si se hubieran visto desde siempre.

El concierto se fue más allá de la medianoche, entre homenajes y versiones de canciones. Recuerdos los hubo a pares, como los homenajes a la Niña de los Peines, Lola Flores, Rocío Jurado, Chavela Vargas o Amália Rodrigues, y una verdad reinando sobre las demás: Los dos cantos, el fado y el flamenco, salen del mismo pozo hondo. Y el deseo de más de uno de que se vuelvan a encontrar pronto.

El Mundo

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«El concierto es un homenaje al agua, elemento común a todo el mundo»
martes, 22 de julio de 2008
lorca7.jpgSon dos de las voces femeninas más destacadas del panorama musical peninsular y tanto Estrella Morente, en España, como Dulce Pontes, en Portugal, reciben el calor del público desde hace años. Han decidido unir su talento y están de gira juntas. Mañana llegan al Auditorio Miguel Delibes de Valladolid.

-Estrella, es conocida su admiración por Dulce Pontes, ¿cómo y donde surgió la idea de esta colaboración?

-E.M.: Pues surgió de una manera natural, y parte de la admiración que en mi casa se le tiene a Dulce, su música me inspira y me atreví, en uno de mis conciertos en Lisboa a cantar su fado, 'Canción del mar'. Nos conocimos en una rueda de prensa hace unos años en Madrid y comenzó a fraguarse la idea de lo que podéis ver ahora en los escenarios.

-Dulce, ¿qué destacaría de la obra de Estrella Morente?

-D.P.: Admiro el trabajo de Estrella, la vi en un concierto y me enamoré de su cante. Muchas cosas hay que destacar, su zambra, la forma cómo interpreta, su puesta en escena y la forma cómo canta y cómo baila. La idea de colaborar surgió de una forma natural.

-¿Cuál creen que es el motivo de esta falta de acercamiento a la cultura portuguesa por parte de los españoles?

-E. M.: Quizás pueda ser un poco por de falta de tiempo, porque como bien dices Portugal está muy cerquita nuestra, y hemos tenido un pasado común bastante conocido, nuestro folclore también se parece, estamos juntos en la misma península, compartimos ríos.. De todas formas pienso que sí que estamos cercanos, y que nos conocemos bien. Portugal es un país bello y os animo a vivirlo.

-D.P.: En España se conoce mucho de Portugal, y yo la siento como mi casa. En Portugal también hay mucho interés por la música gallega y por el flamenco.

-¿En que medida contribuye Dulce y Estrella a ese conocimiento?

-E.M.: Hemos intentado unir nuestras músicas, nuestro folclore, la expresión de nuestra cultura hecha música. No sé si contribuimos con eso a superar el desconocimiento culturales del que nos hablas, porque además no creo que existan. Prefiero saber que tenemos como hermanos a Portugal y que disfrutamos de ellos tanto como ellos de nosotros.

-Dulce, en España es usted una artista muy apreciada, ¿resultó complicado el darse a conocer aquí?

-D.P.: No especialmente, yo pienso que lo que hace a un artista, además de su búsqueda interior, es el público. Ni casa discográficas ni grandes campañas de marketing, aunque si que es cierto que existen excepciones.

-¿Cómo está resultado el inicio de esta gira que les está llevando por 11 ciudades de toda España?

-D.P.: La primera actuación prevista en la Expo de Zaragoza no se pudo realizar, el granizo y la lluvia destrozaron el piano y la mesa de sonido. En Córdoba también llovió, pero había que actuar de todas formas, aunque fuera sin luces, eso sí, la luna llena ayudo mucho. Tuvimos durante el concierto problemas de ruidos en los monitores debido a que los cables estaban mojados, fue algo caótico, estábamos al 40%, pero tuvimos mucha suerte, el recinto estaba llenísimo.

-E.M.: Es una experiencia maravillosa, estoy encantada con estar junto a Dulce, es una compañera impresionante ¡Me gustaría mucho que en vez de 11 fuesen 22!

-¿Cuál es el papel que juega el río Duero en el espectáculo?

-E.M.: Es un homenaje al agua, hemos querido hacerlo así porque el agua nos parece un elemento que tiene mucha presencia en la vida. Además el agua une continentes y creemos que es un elemento común a todos los rincones del mundo. El mar, los ríos, y por supuesto el Duero, que es vuestro río y el de Portugal, y que baña unos viñedos que dan un vino excelente, son importantes porque son parte de ambos países, porque nos comunican y nos unen.

-¿Son el fado y el flamenco dos lenguas hermanas?

-D.P.: Son estilos del alma. El duende en portugués no tiene traducción, pero existe. Se trata de emociones profundas, con sus diferencias, pero me gusta imaginar que las músicas más arraigadas, las que no se aprenden en las escuelas, sino que se transmiten de padres a hijos, son como hijas de una sola madre, un lenguaje previo a cualquier lenguaje hablado.

-Once músicos les acompañan, unos de acá y otros de allá. ¿Cómo es el trabajo en común?

-E.M.: Los músicos y la unión que tienen es lo más bonito de esta gira, el ver a mis músicos junto a los músicos de Dulce ha sido una experiencia riquísima. Hicimos unos ensayos en Málaga, y pedí que fotografiasen a los músicos, todos juntos, unidos por la música como si se conociesen desde hace mucho tiempo, es algo gratificante el saber que la música es un lenguaje universal. Y esa es la foto que me llevo de esta gira, la de los músicos de fado y los músicos flamencos.

-¿Que nos van a ofrecer el próximo miércoles?

-D.P: Ofreceremos música popular de ambos países. La temática del concierto es el agua... pero no tiene nada con la lluvia en Zaragoza y Córdoba... el cielo es muy grande y nosotros estamos en un espacio pequeño. Me encanta cantar 'Chiquilín' con Estrella. Es un concierto en plena evolución, que crece cada día. Aprendemos cosas nuevas y espontáneamente surgen nuevas formas de improvisación.

El Norte de Castilla
Foto: P. Tuset

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Duelo amistoso de estrellas
domingo, 20 de julio de 2008
lorca2.jpgLo de la noche del viernes en el Castillo de Lorca fue un duelo de estrellas entre la portuguesa Dulce Pontes y la granaína Estrella Morente. Un espectáculo inédito en el que ambas unían sus talentos y culturas. Las dos artistas sorprendieron con una propuesta mestiza en la que interpretaron conjuntamente tanto temas nuevos como composiciones populares. Las dos aparecieron sobre el escenario, entre penumbras, cantando a capella (a pura voz), lo que consiguió levantar en su primera interpretación al público que rebosaba la alcazaba. Ahí comenzó un concierto que fue de menos a más.

Juntas interpretaron Los cuatro muleros y hasta la Zarzamora, para concluir con un Gracias a la vida que tuvieron que extender a lo largo de los minutos porque el público no consentía que las dos estrellas se fuesen del escenario, reclamando su presencia una y otra vez. Nunca antes se había contemplado un lleno tan espectacular, tan hasta la bandera. Supo a poco y, otra vez, los organizadores de Espirelia debieron conjurarse con los dioses para disponer de una noche tan magnífica que hasta Pontes y Morente alabaron por la «luna», y «las estrellas».

En el centro del espectáculo se pudo ver a una Morente más flamenca que nunca que, por momentos, recordaba a La Niña de los Peines. Entre bulerías y soleás, se salía como dirían las gentes del sur. Y hasta hizo coqueteos con el mundo del toro, manejando el mantón de manila como lo hace su madre, la bailaora Aurora Carbonell.

Pontes no dejó a nadie indiferente. En el escenario estuvo arrolladora. Mezcló el fado con el folclore portugués, la poesía y la música medieval, logrando un intimismo imposible de comparar con ninguna otra experiencia de música en directo. A la salida, todos los decían: «Ha sido un concierto de esos que no se olvidan».

La verdad - Murcia

*Fotos del concierto de Lorca en FOTOS

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Dulce estreno
jueves, 17 de julio de 2008
1216288399_0.jpgEn algunas de las entrevistas previas ambas artistas lo habían explicado así: el espectáculo tiene como hilo argumental el agua, que une culturas. El agua fue el motivo de la cancelación del estreno el pasado 11 de julio, cuando estaba previsto que arrancara Dulce Estrella, justamente en la exposición de Zaragoza. Y el agua estuvo a punto de postergar de nuevo el estreno anoche en Córdoba. Una fuerte tormenta en mitad de la tarde obligó a la organización a trabajar contra reloj para que el duende español y el portugués se hicieran presentes en el Festival de la Guitarra, en un teatro, el de la Axerquía, que además es al aire libre.

El público, que abarrotaba los alrededores y era mayoritariamente local, protestó cuando tras una hora de retraso pudo acceder al recinto. Sin embargo, tras la oportuna explicación por parte de la organización y en cuanto las dos estrellas subieron a escena, todo se olvidó. Morente y Pontes arrancaron homenajeando al agua, con una nana. Los músicos, que ofrecieron una lección de arte y comunicación, salieron vestidos de blanco. Ellas, también, pero pusieron el toque de color.

Pontes y Morente se admiran, y eso se sintió en el escenario. Ambas estaban pendientes de su compañera, haciendo coros, arropándose, y dedicándose sonrisas y besos entre las canciones. La primera parte del espectáculo supuso un recorrido por cantos populares de ambos países, España y Portugal, con temas como Los cuatro muleros, pero también con músicas de otros lugares del mundo, como el tango de Piazolla Chiquilín de Bachín, siempre con un aire de fado y siempre con un aire flamenco, bien interpretados con el buen saber hacer que caracteriza a las dos artistas y los músicos que suelen acompañarlas.

La cosa se puso interesante con los solos. Estrella, acompañada por el toque mágico a la guitarra de su tío Montoyita, José Carbonell Muñoz, y arropada también por José Carbonell Serrano, Monti, a la guitarra, su hermano Enrique Morente Kiki y Antonio Carbonell a las palmas y Pedro Gabarre Carbonell, a la percusión, hizo lo que mejor sabe hacer, cantar flamenco. Comenzó por alegrías, con un Guiño a la guerra de la Independencia que este año cumple su segundo centenario, cantando el popular tanguillo gaditano que expone con orgullo la garra de sus mujeres. Siguió con una soleá, granaína y tangos. La voz no le acompañó, parecía adolecer Estrella de una ligera afonía, pero Morente suplió la dificultad con oficio y entrega, agradecida y reconocida por el público asistente.

También por su compañera de escenario. Pontes volvió a escena extasiada con la actuación de Morente. "Qué barbaridad, qué maestra, me inspira muchísimo", dijo antes de comenzar a cantar. Hizo un recorrido por los fados que mayores éxitos le han otorgado en sus más de 20 años de carrera, alguno incluso coreado por el público. Como un duendecillo, Pontes llenó el escenario con bailes y guiños al público, pero fue capaz de transformar su juego en la hondura propia del lamento portugués, modulando de la risa al llanto una voz que levantó fuertes aplausos. Y de jugar con los músicos. Armindo Neves, y Paulo Feitera, a la guitarra, Óscar Viana, oboe y corno inglés, Filipe Lucas, guitarra portuguesa y Beto Betuck, a la percusión.

Mujeres de raza

Al regresar ambas al escenario comenzó la fiesta. Las dos artistas, más relajadas, disfrutaron e hicieron disfrutar de una segunda parte con más color. Hubo momento para la reivindicación. Morente pidió en medio del canto: "oiga, señor Presidente, no dispare, los niños son inocentes". Los momentos más agradecidos por el público fueron los dedicados a temas como el tango María de Buenos Aires en el que ambas demostraron ser mujeres de raza con entrega y pasión, pero sobre todo, el de otro tango que ha vuelto a popularizar Morente en una película reciente, Volver.

Quisieron terminar dando las gracias. Al público, pero sobre todo a las mujeres. Lo hicieron cantando Gracias a la vida, que anteriormente ha sido interpretada, entre otros, por Mercedes Sosa, para quien tuvieron un recuerdo. También lo tuvieron para Lola Flores, Amalia Rodrigues, la recientemente liberada Ingrid Betancourt e incluso para la abuela de Morente. Quisieron terminar dando las gracias, pero no pudieron. La grada, en pie, pidió más. Y ellas improvisaron tarareando el Concierto de Aranjuez, del maestro Rodrigo.

Tras su paso por el Festival de la Guitarra, que esta semana encara su recta final de buenos conciertos y éxito de público, Dulce Estrella paseará ahora por otras 11 ciudades españolas, entre otras Zaragoza, en la que no
pudieron arrancar, y Sevilla, en la Bienal de Flamenco, en la que pondrán el broche final. Ojalá cumplan con lo anunciado y tras los conciertos, el encuentro ibérico quede para siempre recogido en un CD o DVD.

El País

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Fado y flamenco achican fronteras
jueves, 17 de julio de 2008
elpais.jpg
Dulce Pontes se muere por un cigarro al fresco. En Zaragoza, con su canícula, es imposible. Por algo había siseado con sorna un taxista: "Tenemos el mejor clima de España: los veranos de Sevilla y los inviernos de Soria". Así que Dulce Pontes, vivaracha y traviesa como un gnomo, busca un escondrijo para fumar de tapadillo: un minúsculo almacén del Centro Internacional de Prensa. Pero el placer de la artista que encandiló a Ennio Morricone cuando era casi desconocida se desvanece rápido como el humo.

-Lo siento, no se puede fumar aquí -dice una vigilante-.

Pontes suplica. La empleada se va. ¿Control superado? Todo indica que la entrevista arrancará en la escalera del cuartucho entre caladas ilegales. Pero...

-No me haga eso por favor. No pueden fumar aquí.

Una segunda vigilante, traída de refuerzo por la primera, busca complicidad. Dulce Pontes hace mohínes, saca una vena payasa que nadie intuye escuchando el desgarro de sus fados y finalmente accede a someterse a la ley. Por el pasillo, confiesa travesuras en el Vaticano y en el Kremlin.

-En Estados Unidos los mejores sitios para fumar son las escaleras de incendios de los hoteles. Tengo que dejarlo, pero estamos tan perseguidos que no puedo.

El segundo marco incomparable de la entrevista es un bordillo a pleno sol de la Expo de Zaragoza donde fumar todavía está permitido. Se levanta la falda contra el sofoco. Habla español como si se hubiera criado entre el Albaicín de Granada y el Pedregalejo de Málaga con una entonación sureña que se le ha adherido gracias a las semanas de estrecha convivencia con Estrella Morente. Han hablado, reído y cantado en una quinta de Elvas (Portugal). Han comido espeto de sardinas en Málaga. Han paseado por la Alhambra. Han hablado de maestras como la Niña de los Peines o Elis Regina; han intercambiado ritmos, confidencias y pendientes. Y finalmente han perfilado canciones para una gira que las llevará por 11 ciudades bautizada con un nombre mucho más ñoño que ellas: Dulce Estrella.

Hoy arranca en Córdoba, en el Festival de la Guitarra, aunque debería haberlo hecho en Zaragoza. Una tormenta frustró el estreno en la Expo, donde Pontes y Morente se reencontraron el pasado jueves 10 y donde ambas se arremangaron el tiempo que el fotógrafo necesitó para atraparlas frescas y divertidas por muy hambrientas y cansadas que estuvieran. Nobleza obliga.

Ni se conocían hace un año, cuando Estrella Morente debutó en Lisboa, le echó arrojo y cantó en portugués Cançao do mar, casi un himno en Portugal. "Pedí disculpas por mi acento, prometí aprender y echarme una amiga portuguesa", revive. La gira permitirá juzgar sus progresos con el portugués. Ya tiene la amiga. Se caen bien. Se nota. Cuando Estrella llega a la Expo, tras hora y media de retraso, se besan, cuchichean y ríen como colegialas. Han sintonizado sus hijos. Se han fusionado sus músicos. Y entre ellas hay complicidad, igual que entre la guitarra flamenca y la portuguesa. "Ninguna de las dos necesitamos esto, o sólo espiritualmente", aclara la cantaora. Para la gira, Pontes ha inventado dos términos: "fadenco" y "flamado". Bajo ellos sonarán coplas, tangos, fados y poemas. Títulos ensayados por ambas: Volver, María de Buenos Aires, Los cuatro muleros, Milho verde, Zambra, Foi Deus. Morente progresa con el portugués y Pontes, bisnieta de un forcado que tuvo una muerte atroz y flamenca en el albero, se adentra en jonduras. Antes que ellas, Amália Rodrigues y Lola Flores hicieron a dúo más por el entendimiento ibérico que decenas de embajadores. Entre Morente y Pontes tampoco se observan fronteras ni rayas.

Camino de la salida, Morente tropieza con Pitingo. Se elogian. Pitingo la invita a su boda. La cantaora propone rematar la entrevista sobre una grada de la Expo mientras anochece. Habla de la piratería ("vivir está por encima del arte, cuidado con enfocar la culpabilidad sobre gente que viene con un niño a vender para ganar 50 céntimos por un disco") y de su añoranza de Granada ("me siento un geranio, una piedra de allí"). Habla también de su sueño de entrar en la Scala de Milán por la puerta de la lírica, de la admiración por la gente abnegada y de su apoyo para construir en Paraguay un colegio. Cuando se va, recuerda que su primer sueldo (150 euros) se lo pagó en otra Expo, la de Sevilla, Enrique Morente, su padre. El mismo que dice que si Estrella hubiera nacido en tiempos de Mariana Pineda, por combativa la hubieran quemado con la bandera.

El País
Texto: Tereixa Constenla
Foto: Gorka Lejarcegi

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Entrevista en 'Diario Sur'
lunes, 14 de julio de 2008
dulce5545.jpgDulce Pontes: «Sueño con melodías, pero cuando despierto se han borrado»

Es una de las voces más personales y con más carácter dentro de la música melódica. La artista ha logrado convertir los fados en algo más que folclore portugués. Ahora, recorre el país con Estrella Morente.

Es la voz actual del fado, un estilo musical con el que ha logrado despertar emociones por todo el mundo. Dulce Pontes va ahora un paso más allá y saca el 'duende' del folclore portugués en una novedosa gira que comparte con la cantaora Estrella Morente. Fuengirola fue su primera parada y ahora continúan juntas el periplo por todo el territorio nacional. No dejan indiferentes. «Más que un proyecto es una aventura», admite la artista lusa.

¿Qué quiere ofrecer al público español en sus conciertos?

Una nueva forma de sentir los fados. Quiero demostrar que la música es la mejor forma de sentir y que me considero afortunada por estar encima de un escenario. Para mí, es como un lugar santo que hay que merecer pisar.

¿Qué le gusta transmitir a través de sus canciones?

La emoción en estado puro es lo quiero que sienta el público. La música es como una enorme paleta de colores que se pueden mezclar de muy distintas formas, casi de manera infinita. Soy consciente de que mi papel en este mundo es servir a la música y no usarla. Transmito lo que ella primeramente me ha hecho imaginar a mí.

¿Cómo nació la idea de colaborar con Estrella Morente?

La colaboración ha sido todo un éxito. Yo la conocía y me enamoraba su voz, por su versatilidad y su toque especial. Desconocía la diversidad de palos dentro del flamenco y las posibilidades pero intuía lo bien que podía combinar con los fados y hemos hecho temas de 'fadenco', como nos gusta llamarlo a ella y a mí. Más que un proyecto es una aventura pero pienso que el público va a quedar muy satisfecho con los resultados.

¿Por qué llamó a su disco 'El corazón tiene tres puertas'?

Mi corazón es un poco así, en él convergen diferentes estilos musicales. Por un lado el folclore portugués, los fados, y por otro la música medieval. Esas tres fuerzas, que representan para mí un momento diferente de mi vida, son las que he necesitado para hacer un disco como ése.

¿Se emociona al ver la cantidad de seguidores que tiene y cuánto público acude a sus conciertos?

Soy una persona muy sensible y me emociono con facilidad. Todavía hoy, después de casi viente años sobre los escenarios, hay conciertos en los que tengo que aguantarme las lágrimas para no romper a llorar, del calor y el sentimiento que logra transmitirme el público. También me gusta demostrar el alto contenido poético que tienen la mayoría de las canciones de mi música.

¿Sigue alguna técnica especial para interpretar sus temas?

Como en la mayoría de las facetas culturales, lo primero y principal es leer el contenido, tanto de la parte instrumental como la letra en sí misma. Una vez que la obra se ha leído varias veces se comprende y es más fácil interpretarla. He conocido otros cantantes que sin conocer nada de la canción pasan a interpretarla directamente, y no estoy de acuerdo con esa forma de trabajo, para mí no es útil ni real.

Además de cantar compone muchas canciones, ¿se basa para ello en vivencias personales?

Muchos artistas necesitan desarrollar su torrente creativo más allá de su expresión ante el gran público, en mi caso ocurre con las composiciones, me gusta escribir letras sobre lo que siente la gente, o lo que yo quiero transmitir.

¿Cuándo le llega esa inspiración?

No sigo un orden lógico ni un horario fijo. Para mí la música es intuitiva y la composición debe ir en ese sentido. Puede resultar extraño pero sueño con melodías y canciones. Mientras mi cuerpo descansa la mente se pone a trabajar más rápido que en ningún otro momento del día. Eso tiene un problema y es que, a veces, cuando me despierto y las quiero escribir resulta que se han borrado de mi recuerdo.

¿Qué hace entonces?

Nunca sé muy bien cómo resolver esa situación porque intento volver a dormirme pero no sueño lo mismo, qué le vamos a hacer.

¿Cómo ha sido su evolución en el mundo de la música?

El trabajo y el aprendizaje han sido las grandes constantes de mi vida, tanto dentro como fuera de los escenarios. Considero que los artistas no deben obedecer a un único estilo musical, siempre hay que ir probando cosas nuevas. La música es infinita, porque es una forma de expresar sentimientos y la expresión de estos se puede materializar de cualquier manera, por lo que nunca se termina de evolucionar.

¿Se logra aprender de todo aquel con el que se cruza uno a lo largo de la vida?

Sí, tanto en el aspecto personal como en la vida profesional. He tenido la suerte de compartir escenario con Andrea Boccelli o José Carreras y he podido entrar a formar parte de su música, a la vez que ellos han puesto su granito de arena para mejorar la mía. Pero no hace falta que sean conocidos mundialmente, cualquier persona tiene algo que enseñar por insignificante que parezca.

¿Cuáles son sus planes de futuro?

Ahora estoy trabajando en la edición de un disco con temas grabados de diferentes directos. Son temas muy especiales que jamás interpretaré tan bien como lo hice aquel día. Por ello el disco se va a llamar 'Momentos'.

¿Son duros los procesos de grabación de los álbumes?

Extraños, porque el fin de todo artista es cantar ante un público y de repente te ves grabando solo. Si se tiene la suerte de estar con los músicos al menos son varios en el estudio, pero cuando hay que poner la letra y aparte la melodía parece que el trabajo está carente de un sentido final.

Diario Sur - Málaga
Texto: Mari Carmen Jaime
Foto: Ricardo Alevizos

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Entrevista en 'Málaga Hoy'
viernes, 04 de julio de 2008
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"La música es el mejor medio artístico para indagar en lo que no se conoce".

La emblemática vocalista y compositora portuguesa aterriza hoy en el Castillo Sohail de Fuengirola a las 22:30 con 'O coraçao tem tres portas ', mientras ultima la gira compartida con Estrella Morente.

Derrocha simpatía y parece disfrutar a gusto con lo que hace, pero a la vez muestra una rigurosidad extrema cuando habla sobre su oficio. La portuguesa Dulce Pontes (Montijo, 1969) ha regalado a la contemporaneidad discos impagables como Caminhos (1996) y O primeiro canto (1999), en los que emplea los géneros tradicionales lusitanos como argumento para la universalidad vía world music. Hace cuatro años presentó en Málaga con aires de premiére O coraçao tem tres portas (2007), libre recreación del fado grabada en directo, y hoy hace lo propio en Fuengirola. El día 11 arrancará en Zaragoza la gira Dulce Estrella, compartida con Estrella Morente; lamentablemente, el dúo no pasará por Málaga.

-¿Cómo ha evolucionado su relación con el fado durante los cuatro años que ha dedicado a gestar y grabar O coraçao tem tres portas?

-Bueno, este espectáculo no incluye sólo fado, también otros folclores portugueses y algo de música medieval. Me siento muy satisfecha con el resultado, ha sido un proceso continuo que ha ido ganando tonalidades con los años y que hoy es una experiencia bien distinta a lo que fue al comienzo. De todas formas, he dedicado la mayor parte de los últimos meses a la gira compartida con Estrella Morente, que empezamos la semana que viene en Zaragoza.

-Imaginaba que tendría ganas de hablar sobre este proyecto.

-Sí, tengo mucha ilusión puesta en esto. Estrella y yo hemos conectado de una manera increíble y el resultado es muy interesante. Hemos protagonizado un casamiento musical que dará mucho que hablar. Yo siempre he admirado a Estrella, siento verdadera pasión por su voz y quería estar a la altura. En los ensayos lo pasamos muy bien.

-¿Si no es divertido, definitivamente, no merece la pena?

-Cierto. Estrella y yo nos divertimos muchísimo, y si no fuera así seguramente no habríamos seguido adelante con la gira. Pero esto no es lo más importante: lo primordial es la música. Con Estrella y el resto de músicos que nos acompañan hemos sido capaces de realizar un trabajo delicado, libre, sin estrés, pero a la vez serio y disciplinado, porque sabemos que embarcarnos en una iniciativa así entraña una gran responsabilidad. Queremos que quien nos juzgue lo haga con motivos en la mano, con material que valorar en peso.

-¿Han intentado buscar puentes entre el fado y el flamenco?

-Sí, pero esto responde a la seriedad de la que antes te hablaba. Hay puntos en común entre el flamenco y la música portuguesa porque dentro de ésta hay multitud de géneros, igual que existen multitud de palos y cantes flamencos. En determinadas formas del fado, como las más próximas a los romances de pescadores, se pueden encontrar huellas del flamenco, especialmente en lo rítmico, pero para ello hay que conocer estas formas a fondo. No resulta tan sencillo como pueda parecer al oído.

-Sin embargo, musicalmente, Portugal conserva conexiones evidentes con Europa, África y América. Debe haber cierta facilidad a priori para entenderse con culturas no portuguesas.

-Sí, lo que ocurre es que no todas las conexiones son igual de naturales. En el caso de Estrella y yo ha habido un encuentro muy fuerte, cantamos casi todo el tiempo las dos juntas e intercambiamos nuestros idiomas. Pero, realmente, se trata de algo raro. Casi un milagro.

-¿La calidad del encuentro depende entonces más de las personas que de las músicas?

-Puede ser, pero, de cualquier forma, y en mi opinión, la música es el medio emocional por excelencia, el que permite expresar sentimientos de una manera más directa. Y también es el que ofrece artísticamente los mejores recursos para indagar en lo que no se conoce.

-Cuénteme: seguro que ya maneja proyectos para después de la gira Dulce Estrella.

-Sí. Estoy preparando el repertorio para una gira de conciertos con la que espero regresar a España el año que viene. Y en esta gira grabaré un nuevo disco, también en directo. Prefiero hacerlo de esta manera, la verdad es que he perdido el gusto por completo al estudio.

-¿Recuperará la línea world music que dejó en O primeiro canto?

-Será una metamorfosis, espero que distinta a la de Kafka. Las canciones que estoy recopilando, compuestas en los últimos años, son más íntimas, pero también con instantes desgarradores. Ahí podrá parecerse a O primeiro canto.

Pablo Bujalance - Málaga Hoy

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Fado y flamenco se dan la mano con Dulce Pontes y Estrella Morente
martes, 17 de junio de 2008
dulce_estrella_1.jpg• "Interpretaremos tanto temas populares como nuevas composiciones españolas y portuguesas."

• El 11 de julio en el anfiteatro de la Expo de Zaragoza y visitará 11 ciudades españolas para terminar el 13 de septiembre en Sevilla.


La cantante de fado Dulce Pontes y la cantaora granadina Estrella Morente emprenderán una gira conjunta con el agua como eje central y bajo el nombre de 'Dulce Estrella'. El proyecto, de producción original, comenzará el 11 de julio en el anfiteatro de la Expo de Zaragoza y visitará 11 ciudades españolas.

"Se trata de una propuesta mestiza en la que interpretaremos tanto temas populares como nuevas composiciones españolas y portuguesas", ha señalado Estrella Morente. Por su parte, Pontes ha descrito el proyecto como "un viaje por la música a través del agua, del alma y del duende. Habrá muchas cosas inesperadas, se recordará a los grandes maestros e intentaremos acercar al público al niño que todos llevamos dentro", ha matizado.

La música de Amalia Rodrigues, Elis Regina, Piazzola y Lola Flores estará presente en una actuación donde es probable que Morente y Pontes intercambien papeles y canciones de ambos países. La española ha resaltado la "mutua admiración" que se profesan, lo que les ha hecho coincidir en distintos festivales. Ambas artistas no descartan grabar en adelante un disco sobre el espectáculo.

"'Dulce Estrella' surgió de manera espontánea y natural como dos niñas que juegan, después de cantar juntas ydulce_estrella_2.jpg de sentir respeto y atracción por el estilo musical de la otra", ha explicado la lusa. Morente ha puntualizado el respeto y su natural inclinación por los fados que su padre le inculcó "desde que era pequeña".

Por otra parte, Dulce Pontes ha valorado como positivo que el fado se haya puesto actualmente de moda, "fuera de las fronteras de Portugal, gracias a la cantante Amalia Rodrigues, aunque por ahora sólo resalten voces femeninas fuera del país".

Las cantantes estarán acompañadas en el escenario por un oboe (Óscar Viana), una guitarra portuguesa (Filipe Lucas), otra española (Paulo Feitera), percusión (Beto Betuk), flauta, guitarra braguesa, guitarra acústica, gaita de foles (Amadeu Magalhaes), mandola (José Carbonell Serrano) y guitarra flamenca (José Carbonell Muñoz), así como por palmas y coros (Antonio Carbonell, Enrique Morente y Ángel Gabarre).

Europa Press 

Seguidamente la entrevista de La2notícias (16-06-2008) a Dulce Pontes y Estrella Morente.




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