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miércoles, 10 de marzo de 2010 |
Dulce Pontes miró hacia atrás, el jueves en el Palau, y ofreció una
exhibición idónea para quienes disfruten de su paleta de registros
expresivos: la intérprete manierista sentada al piano, la portavoz del
folclore y el fado, la turista en Latinoamérica y la gran señora de new age
más brumosa desfilaron, una detrás de otra, en un recital de tacto
orgánico y de raíces profundas, con citas al temario reciclado de su
nuevo disco, Momentos. La voz fue, una vez más, la protagonista altiva de esta sesión del Festival del Mil·lenni.
Una noche que dispuso de una musa inspiradora en calidad de invitada:
Sílvia Pérez Cruz, a quien, a sus facetas con Las Migas, Llama, Refree
y algunas docenas de proyectos más, hay que sumar ahora la de cantante
solista. Acompañada de una miga, la guitarrista Marta Robles, un contrabajista y un percusionista, brindó con su solvencia natural un repertorio de coplas ( Ay, pena, penita), poemas encantados ( Covava l’ou de la mort blanca; texto de Maria-Mercè Marçal) y estrofas militantes ( Gallo rojo, gallo negro, de Chicho Sánchez Ferlosio), y se permitió incluir una pieza, Estranha forma de vida, popularizada por Amália Rodrigues y que formaba parte del repertorio de la estrella de la noche, Dulce Pontes.
La diva de Montijo, distrito de Setúbal, entró en escena mostrando su
cara más académica, sentada al piano e interpretando la lírica A minha barquinha.
Los cambios de registro fueron abundantes a lo largo de la hora y media
de recital, sustentado por una formación que incluía instrumentos
fadistas, guitarra portuguesa incluida, así como acordeón, percusión y
clarinete. Pontes hizo suya la tradición folclórica ligera en Passa ou nao passa y Resineiro, y se arrimó a la gran Amália con Naufrágio y una Estranha forma de vida más ortodoxa que la de Pérez Cruz.
ASALTOS
TANGUEROS / Operó descalza y con el pelo cubierto con un pañuelo,
potenciando el dramatismo de sus expresiones faciales, y se atrevió con
temarios porteños: Chiquilín de Bachín y Volver. Un tango de Dulce Pontes es como un rock’n’roll cantado por un chansonnier, aunque estas a dos piezas no les vino mal la sobrecarga de melancolía.
Las cumbres borrascosas estaban por llegar. Cançao de embalar recuperó a la Pontes épica y acrobática, que tuvo continuidad con la mística de Suite da Terra,
más cerca de Deep Forest que del barrio de Alfama, aunque su
oscurantismo medieval tenía su punto. Asumido su rol final de heroína
que canta a los accidentes naturales, no se fue sin revisar Cançao do mar y adaptar Bendita música, de Serrat. Tierra conquistada.
El Periódico
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martes, 09 de marzo de 2010 |
Al abrigo de sus fieles seguidores, la mística y heterodoxa representante del fado, Dulce Pontes,
ofreció una cálida y apasionada exhibición el pasado jueves en el Palau
de la música catalana. La artista de Montijo interpretó, ante un
público estremecido por la fuerza de su siempre magnánima presencia,
varios de los temas que componen su último álbum Momentos (Ondeia Música - Galileo Music, 2009).
La encargada de iniciar la velada fue Silvia Pérez Cruz,
quien se ha convertido ya, a sus veintiséis años, en un referente,
merecido sin duda alguna, dentro del panorama musical de Catalunya. Su
voz, tan versátil como para bordar el flamenco, el fado, la habanera e
incluso la copla, ha sido partícipe de diversos proyectos musicales,
entre los que destacan Las Migas, Refree o Llama.
En esta ocasión, acompañada por un
 contrabajista, un percusionista y una de las componentes de Las Migas a
la guitarra, desplegó un auténtico alarde de naturalidad y sentimiento
a lo largo de media docena de temas entre los que destacaron Gallo rojo, gallo negro, de Chicho Sánchez Ferlosio, Covava l’ou de la mort blanca, poema de Maria-Mercè Marça o la mítica Estranha forma de vida, que Dulce interpretaría momentos después.
Tras un íntimo saludo a cada espectador y un cálido abrazo a su público, la cantante portuguesa Dulce Pontes se sentó al piano y con la fuerza que requiere adentrarse en el fado, alzó su infinito chorro de voz con un tema de cosecha propia, A minha barquinha. Estremecedor empiece para un repertorio compuesto por los temas que han marcado 20 años de su vida.La artista navegó con destreza,
acompañada por instrumentos de viento, cuerda y percusión, entre el
dramatismo y la melancolía de Ondeia o Naufragio y la ligereza de Passa ou nao passa o Resineior atravesando por una étnica adaptación del tema Estranha forma de vida. Tampoco faltaron Chiquilín de Bacín y Volver, a modo de tango, o las tan ovacionadas Suite da Terra, Senhora do Almortão y una sorprendente interpretación del tema Cançao de embalar.
Aplauso unánime, ambiente a flor de piel y una vuelta al escenario para complacer a su público con la tan esperada Cançao do mar, seguida de una sorpresa para los allí presentes, Bendita música, de Joan Manuel Serrat. Emotiva noche la del jueves en el Palau de la música.
Alterna2
Foto: © Ondeia Música
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domingo, 07 de marzo de 2010 |
 Empezó muy joven, batiendo sus primeras batallas en el mundo de la
comedia musical. Pasó por Eurovisión representando a su país, Portugal,
pero no murió en el intento. Hoy es una de las voces más interesantes
de la escena lusitana. Dulce Pontes actuó el jueves en un abarrotado
Palau, compartiendo con el público catalán la celebración de dos
décadas de carrera musical. Una trayectoria reflejada en ocho discos, y
también en colaboraciones con Ennio Morricone, Estrella Morente o Josep
Carreras, artistas pertenecientes a ámbitos muy distintos. Las
amistades de la cantante reflejan su curiosidad musical, la variedad de
registros que cultiva, como quedó reflejado a su paso por Barcelona.
Una estupenda manera de entender la profesión, combinada aquí con una
trabajada y comunicativa entrega escénica.
Pontes tardó poco en cosechar los primeros hurras en el patio de
butacas: ocurrió a la segunda de cambio, cuando sentada al piano
deslumbró con los agudos de Ondeia.A partir de aquí, inició un viaje
con episodios de folk vitalista (Passa ou nao passa), fado (dominio de
la distancia corta en Naufrágio), y una versión de Chiquilín de Bachín
de impresionante dramatismo. Pontes mostró también raza jazzística en
el scat de Senhora de Almortao,una de esas suites de envoltorio new age
tan apegadas al folklore, que facturó con sus siete músicos. Con Cançao
do mar se produjo en la sala una especie de catarsis quizá previsible,
pero no por ello menos verdadera.
Donat Putx - La Vanguardia
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viernes, 05 de marzo de 2010 |
 Dulce Pontes celebrará esta noche con el público en el Palau de la
Música dos intensas décadas de carrera. La cantante portuguesa
renovadora del fado presentará Momentos, su último disco. En él queda patente su enorme versatilidad y talento a partir de nuevas versiones de temas clásicos como Lágrima, Fadinho serrano, grabaciones en directo, temas propios como Todos somos um, cantada a dúo con el tenor Josep Carreras, y canciones inéditas como Fados os maias y Júlia Galdéria,
una obra cómica que dedica a su tío Carlos Pontes. «No todos los fados
son tristes como mucha gente cree. Mi tío era un bohemio y un
especialista en fados llenos de humor», destaca Pontes.
La cantante
y compositora empezó a grabar las nuevas piezas tan solo diez días
después de dar a luz a su segundo hijo, María. «Tenía la sensibilidad a
flor de piel», recuerda orgullosa. «El disco es una síntesis de mi
carrera, centrada en la música portuguesa, el fado, el folklore, la
música popular de Zeca Alfonso y la música medieval. Pero también
incluye sonoridades diferentes a las que me he acercado y repertorio de
otros compositores». Incluye nuevas versiones como O mar e tú, cantando a dúo con el griego George Dalaras, o la más jazzística de No ano que vem,
de Enio Morricone. El resto del disco se mueve entre esas sonoridades
más sencillas que a esta mujer enérgica y vital tanto le gusta explorar.
ENTREGADA
A LA MÚSICA / Pontes ha vivido rodeada de música desde que empezara a
tocar el piano en su infancia. «A veces me gustaría tener un botón off
para desconectar», afirma mientras habla con pasión de sus próximos
proyectos. El primero es un disco de concepto en la línea de O primeiro canto y O coraçao tem tres portas, del que quizá adelante algo hoy en el Palau. Después grabará otro con piezas en castellano, euskera, gallego y catalán.
Pontes da gracias por haber dado «pasos certeros» a lo largo de los
últimos 20 años. «Pero he pagado un precio por ello ya que en este
mundo machista si eres mujer, creadora y con ideas tienes problemas».
Ella se negó, por ejemplo, a sacar un disco cada año –«porque mi ciclo
creativo no funciona así»– y a grabar cierto repertorio. Pontes, que
aspira a sorprender al público en cada trabajo, cree que la crisis de
la industria musical puede ser beneficiosa para el artista: «Las reglas
deben cambiar porque la música es algo sutil, intenso y volátil como el
éter. No se pueden hacer discos como salchichas».
El Periódico
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miércoles, 03 de marzo de 2010 |
 Hace unos dieciocho años, Dulce Pontes revolucionó el mundo del fado con la introducción de la guitarra eléctrica. Era 1993 y acababa de sacar 'Lágrimas', su segundo cd. La consideraban heredera de la gran Amália Rodrigues. ¿Innovó? Pontes nos dice que no, que en la música tradicional son posibles las 'recreaciones', no las innovaciones. Es decir, incluir oboés o electricidad, pero poca cosa más. Incluso asegura que no es posible cantar en un idioma que no sea el portugués. "Lo más importante es el intérprete. Puedes tener una voz extraordinaria, pero si no tienes duende no puedes aprender nada. Es aquello de compartir las heridas y las alegrías, un pensamiento, una ideología, un momento de decepción, de tristeza profunda", indica Pontes.
Este 2010 hace veinte años que la fadista canta y lo celebra con una gira que pasa hoy por el Auditori de Girona y mañana por el Palau de la Música Catalana de Barcelona. Sabe que esta tierra la quiere y todavía recuerda un concierto benéfico donde compartió escenario con Lídia Pujol y Mayte Martín. En veinte años, señala, he aprendido sobretodo a observar todos los ángulos de la música. "He aprendido muchas cosas -dice-, sobretodo cual es mi camino, a aprender como se produce un disco, los arreglos, todo lo que tiene que ver con la producción musical. Y todo eso lo he aprendido gracias al contacto con otros músicos, otras culturas. El folclore es la matriz musical de los pueblos, la semilla de la tierra, la fiesta, la gente. Este contacto con otras culturas me ha permitido tomar cominos diferentes, mirar otros territorios."
Mucha gente descubrió a Pontes en su vertiente de intérprete gracias a 'Focus' (2003), la colaboración con Ennio Morricone. El fruto de aquel disco ha quedado registrado en la memoria de la cantante. Por eso tiene su lugar en el doble cd 'Momentos', de reciente aparición, y que recoge muchas de las experiencias musicales que Pontes ha vivido en estas dos décadas en el escenario.
Ella todavía no tiene claro que su voz ha sido la clave de su éxito internacional, a parte de su apuesta por el fado. No desdeña otros géneros, aunque tiene claro que cada cultura tiene que explotar lo que le es propio. Hay muchos grupos de pop y de rock en todo el mundo que hacen, con mínimas diferencias, lo mismo. No diré que es inútil que un portugués haga rock y quiera triunfar en el mundo. Todo depende de su capacidad de innovar, no de su nacionalidad", afirma.
AVUI
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miércoles, 03 de marzo de 2010 |
Hace honor a su nombre cuando habla: Dulce Pontes tiene una cadencia suave, divertida, que facilita comprenderla porque se ha convertido en la voz del fado más allá dee las fronteras geográficas y de estilo dee una música aparentemente sólo comprensible desde la tradición. Pero la cantante lleva dos décadas al servicio de la música, y durante este tiempo ha fusionado esta melancolía portuguesa con el flamenco, con la música clásica y otras músicas de raíz. De aquí, de allí y de todos los lados es como se presenta esta noche en el Auditori de Girona, con una producción de gran formato musical.
- Se cumplen veinte años de la primera vez que subió a un escenario. ¿Qué ha cambiado en usted en este tiempo?
- Esta pregunta merecería ser respondida en tres o cuatro páginas (risas). En mi han cambiado muchas cosas, y creo que es bueno porque demuestra que he vivido bastante. A veces creemos que las cosas son como son y tienen que ser de una determinada manera, pero el tiempo es un gran maestro y nos demuestra que todo puede dar un giro.
- También debe ver el mundo de la música de manera muy diferente...
- Lo más evidente es que la tan comentada crisis lleva afectando a esta indústria mucho tiempo. De todas formas, yo creo que es un momento de oportunidades, quizá las grandes discográficas se están viendo afectadas, pero a la vez están surgiendo muchos pequeños sellos. A parte, los artistas cada vez más viven de los directos, pero como para mi lo más importante siempre han sido los escenarios, quizá no he vivido tan profundamente este cambio, siempre he intentado vivir así.
- ¿El paso de los años le ha hecho cambiar algo su visión sobre las canciones más antiguas que versiona?
- Hay una combinación curiosa: está claro que la base es la misma, pero me parece que encima, les he puesto muchas capas de vida. No sabría definirlo mejor (ríe).
- Su nuevo trabajo se llama 'Momentos', y obviamente no es un título al azar. Son pequeñas pinceladas que dan una idea global de lo que ha sido su carrera.
- Es exactamente eso: pinceladas. Es ciero que me han quedado cosas fuera y me ha sabido un poco mal, pero siempre habrá oportunidades para incluirlas, como por ejemplo temas cantados en otros idiomas como el catalán. No quería que fuera ni un disco denso ni exhaustivo, como lo fue 'El corazón tiene tres puertas', y no quería cargarlo demasiado. Simplemente quiero que sea una muestra de distintas formaciones musicales, de momentos de encuentro con otras sonoridades, músicos y realidades.
- Precisamente hay duetos con artistas como Josep Carreras; el año pasado hizo una gira con Estrella Morente... ¿Qué le aporta trabajar con personalidades tan apartadas de su propio estilo?
- Sobretodo, nuevas herramientas comunicativas, la posibilidad de conocer otras formas de expresión. Se aprende mucho cuando trabajas compartiendo el espacio con otras sensibilidades, y me satisface mucho.
- Usted es una de las caras más visibles del fado. Desde fuera parece que es un estilo que cada vez más está saliendo más de sus fronteras, geográficas y de tradición. ¿Lo percibe así desde dentro?
- Yo diría que todo el mundo, dentro y fueram lo vende esta forma (ríe). Pero aunque sí ha habido cierta abertura, creo que por desgracia la música portuguesa tiene problemas. Antes encontraba con frecuencia conciertos, fuera en Portugal como en el extranjero, de artistas como Amélia Muge, pero ahora cuesta mucho más. Hay producciones complejas y de alto presupuesto, pero el fado se puede interpretar perfectamente con un trío de músicos, no debería ser un problema programar más conciertos.
- Hablando de producciones complejas... ¿Cómo afronta la gira que la trae hoy a Girona?
- Nos divertiremos mucho! Cuento con un grupo de músicos muy potentes, y precisamente está mi hermano en la dirección musical. Creo que la gente pasará un buen rato, porque no me gusta hacer una copia de aquello que ya he experimentado antes. Los proyectos se tienen que repetir sólo un cierto número de veces para poder mantener la frescura, no quedarse como una máquina de repetición. Y efectivamente, éste es un concierto de gran complejidad musical, con oboés, cornos, guitarras, cellos y violas, pero ya estuvimos girando el año pasado sin problemas, así que espero que este 2010 continuemos teniendo muchas oportunidades de presentar Momentos en directo.
Diari de Girona
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miércoles, 03 de marzo de 2010 |
La cantante portuguesa vuelve el miércoles al Auditori de Girona, donde actuó por última vez en el mes de octubre de 2006. En esta gira presenta un doble CD recopilatorio de diecisiete grabaciones realizadas mayoritariamente en directo, titulado 'Momentos', en el que repasa y celebra sus veinte años de carrera como una de las voces más internacionales de la música portuguesa. A sus 40 años, Dulce Pontes (Montijo, 8 de Abril de 1969) muestra una espléndida madurez y una vitalidad a prueba de bomba.
- En su web puede leerse: 20 años pasan tan deprisa...
- Es cierto. Realmente parece que 20 años no sean nada, pero al mismo tiempo, han pasado muchas cosas y he experimentado muchas emociones y momentos de aprendizaje: todas estas vivencias y detalles que hacen que la vida valga la pena.
- ¿Recuerda su debut absoluto?
- Sí, fue el 28 de noviembre de 1988 en una comedia musical, en el Teatro Maria Matos de Lisboa. Yo hacía de Cenicienta.
- ¿Entonces ya tenía claro que llegaría hasta aquí?
- No, pero desde pequeña siempre tuve una gran necesidad de comunicar. Yo era la típica chica dotada para la música y conseguí una oportunidad a través de un anuncio en un periódico. Siempre he pensado que la vida artística es muy difícil, pero al mismo tiempo es muy bella, todo un privilegio.
- ¿Cree que el destino estaba escrito?
- Sí, creo totalmente en el destino, aunque antes no creía nada en él. Finalmente he llegado a la conclusión que hay muchas cosas en mi vida artística y personal que estaban escritas. Sé que hay una dirección en todo lo que hago, pero no lo tengo todo programado, porque entonces me aburriría mucho. Necesito tener sorpresas, buenas o malas.
- En este disco hay diversos momentos grabados en directo en Barcelona, Atenas, Madrid, Londes y otras ciudades, pero no se dice en qué momento. ¿Por qué?
- Porque yo tampoco lo sabía (risas). Yo quería que en este disco estuvieran representadas todas las formaciones musicales que me han acompañado a lo largo de los años. Curiosamente, en el grupo que me acompaña actualmente hay músicos de todas mis épocas. Son ocho músicos, más los técnicos. Formamos una gran comitiva! (ríe).
- Y delante de todo, su voz prodigiosa e inclasificable.
- Tengo una voz multitímbrica que no siempre se entiende fuera del mundo de la música clásica. Siempre he intentado desarrollar mi voz conjuntamente con la interpretación, que para mi es el epicentro de la música. Por eso, muchas veces digo un poema antes de cantarlo. Siempre intento buscar en mi repertorio el casamiento ideal entre música y letra, para intentar exteriorizar unos determinados sentimientos y transmitirlos al público.
- ¿Aprovecha internet para tener un contacto directo con sus oyentes?
- Recibo muchos correos electrónicos y los leo todos, pero no tengo mucho tiempo para responderlos todos. Y, a veces, me hacen comentarios muy sabios. Recientemente, un seguidor me escribió que 'O primeiro canto' (1999) fue el primer disco en que se definió más mi personalidad musical y estoy completamente de acuerdo con él. Creo que algunos musicólogos no lo habrían expresado mejor.
- A pesar de que se ha alejado de la ortodoxia del fado, muchos la consideran todavía la sucesora de Amália Rodrigues.
- Pero la misma Amália dijo que me veía más cerca del jazz que del fao, y yo estoy perfectamente de acuerdo con ella.
- ¿Le gustan las aventuras, verdad?
- Mucho! (risas). Estuve a punto de hacer un concierto con Montserrat Caballé. Al final no pudo ser, pero al menos me dio la gran oportunidad de conocerla. Es una mujer increíble. Canté delante de ella, intentando mostrar mi mejor técnica. Pero después ella me dijo: ya sé que eres capaz de hacerlo, ahora quiero escuharte a ti. Entonces me puso la mano en el diafragma y me daba impulsos para enseñarme como colocar la voz de soprano naturalmente.
- El concierto que ofrecerá en girona, ¿estará basado en el repertorio de 'Momentos'?
- En parte en estos momentos, pero también en otros temas de mi repertorio, algunos presentados con nuevos arreglos.
- Tiene dos hijos, José y María -"la luz de mi vida"- dice en el libreto del disco. ¿Cómo lo hace para conciliar el trabajo y la família?
- Es muy complicado (risas). Por eso, ahora no quiero estar mucho tiempo seguido fuera de casa. Realmente es difícil conseguirlo, pero estoy comprobando que es posible hacerlo. Pronto cumpliré 41 años y quiero disfrutar de la vida que me ofrece la música, pero también de mis hijos.
El Punt - Girona
Entrevista realizada en enero 2010.
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miércoles, 03 de marzo de 2010 |
Dulce Pontes lleva 20 años sobre el escenario. Ahí arriba ha acuñado su personal
manera de sentir la elegante melancolía del fado. Tiene sus detractores, que le
reprochan sus alardes vocales. Y también rendidos admiradores, que le otorgaron
hace tiempo el título de sucesora oficial de Amalia Rodrigues. Habrá que dejar
pasar los años para colocarla en el sitio justo. Ella de momento sigue a lo
suyo, que es cantar: hoy lo hace en Gerona, y mañana en el Palau de la Música de
Barcelona. Presenta su espectáculo Momentos, en el que recorre las
canciones que han marcado su carrera: Cançao do mar, Estranha forma
de vida, Ondeia... Y, además, prepara nuevo disco, con el que
pretende homenajear a España. ¿Su segunda casa? “No, la primera”.
PREGUNTA.- En Momentos recapitula 20 años de
carrera. ¿Sensaciones?
RESPUESTA.- Bueno, es una mirada
atrás, pero también al presente y al futuro. La mayoría de las canciones del
disco no estaban grabadas, sólo las había interpretado en directos. Es un disco
muy especial porque me metí en el estudio sólo 10 días después de dar a la luz a
mi nena, en estado de gran sensibilidad.
P.- Hace un
dueto con Josep Carreras, en Todos somos um. ¿Cómo fue la
experiencia?
R.- Recibí un encargo de las personas que
estaban organizando la elección de las nuevas maravillas del mundo para que les
compusiera una canción, algo que me hizo mucha ilusión. El arreglista de
Carreras modificó algunos arreglos, que originalmente eran más sutiles, pero ha
quedado muy bonito. Me encantó trabajar con él, alguien tan carismático, con una
carrera indiscutible.
P.- ¿Qué canción le sale desde más
adentro?
R.- De las canciones te vas enamorando, y cuando te
enamoras te las guardas ya para siempre. Así me ha pasado con Cançao do
mar, Ondeia, Estranha forma de vida... Pero también hay que
dejarlas respirar y experimentar distintas formas de cantarlas, para no
aburrirte.
P.- Algunos críticos insinúan que su
torrente de voz se come, a veces, la sutileza de las
melodías...
R.- Esto es una cuestión de gustos y no merece
la pena discutirlo demasiado. A mí me agrada mucho poseer la capacidad de cantar
tímbricamente con diferentes registros. Cada canción requiere uno específico.
Hay canciones que hay que gritarlas, otras susurrarlas, otras ironizarlas... Es
verdad que escucho grabaciones antiguas y no me gustan mis agudos, que suenan un
poco atrompetados, pero eso lo he ido corrigiendo. La voz también madura.
P.- ¿Se acuerda del momento en que escuchó por primera
vez a Amalia Rodrigues?
R.- Sí, perfectamente. Fue en mi
casa cuando tenía 7 u 8 años, cuando ya me dieron permiso para poner los discos
de vinilo. Recuerdo que vi uno con una foto en blanco y negro suya y que ponía
Povo que lava no rio. No pasaba de la primera canción porque la ponía
una y otra vez, y no paraba de llorar. A ella le debo el impulso de querer
dedicarme a la música.
P.- ¿Cree que el fado ha
conseguido librarse definitivamente del estigma del
salazarismo?
R.- Los políticos han utilizado muchas veces la
música para llegar a la gente cuando sus palabras no les bastan. El fado ya
existía y tenía su valor cultural antes del régimen, y por supuesto le ha
sobrevivido, porque es una música del alma que no entiende de sistemas
políticos. El estigma fue el que padeció Amalia Rodríguez, a la que acusaban de
haber colaborado con la dictadura.
P.- Y luego se
comprobó que con quien realmente colaboró fue con el Partido
Comunista...
R.- Sí, pero hasta entonces la hicieron mucho
daño, hasta el punto de que quisiera suicidarse.
P.-
¿Percibe un interés más o menos mayoritario joven por el fado?
R.- Es un momento complicado para el fado y para la música
en general. La televisión estupidiza a la gente, las cadenas de radios insisten
radiofórmulas y modelos funcionales y las discográficas van desapareciendo... La
gente consume lo que le ponen delante, a mano. Pero siempre quedarán minorías
que buscarán más allá de lo inmediato. Esa es mi
esperanza.
P.- ¿Está trabajando ya en su próximo
disco?
R.- Sí, se titulará Nudez y en él estoy intentando
encontrar la máxima simplicidad. Ahora quiero cantar canciones españolas, en
distintas lenguas, como el castellano, el vasco, el gallego, en catalán, por
ejemplo, algo de Lluis Llach, pero bueno, no quiero adelantar más porque todavía
estoy chocando el huevo.
P.- ¿ Chocando el
huevo? ¿Es una expresión portuguesa?
R.- No, es mía.
Quiero decir que estoy ahí, pensándolo, dándole
vueltas...
P.- ¿Siente España como su segunda
casa?
R.- No, como la primera. En estos últimos años ha sido
para mí como una madre, más que Portugal incluso.
P.-
¿No se molestarán en su país?
R.- Bueno, quien dice la
verdad no merece castigo. Y esto sí que es una expresión portuguesa.
El Cultural - El Mundo
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lunes, 08 de febrero de 2010 |
 La artista portuguesa llenó el teatro de Centro Cultural Caixanova, con
las localidades agotadas varias jornadas antes del concierto. Su tercera
actuación en Vigo fue un nuevo éxito para Dulce Pontes. Repasó toda su
trayectoria musical a través de temas incluidos en su último trabajo ‘Momentos’.
Dentro del ciclo Músicas de Babel, la vocalista lusa interpretó fados, canción
popular y composiciones que hasta el momentos permanecieron inéditas.
Puntual, elegante y con movimientos dotados por una gracia especial, salió
Dulce Pontes al escenario del teatro del Centro Cultural Caixanova, rodeada por
pompas de jabón con una iluminación cuidada, alternando ambientes. Fue recibida
con una ovación por un público que llenó un aforo de casi mil localidades. A lo
cual, la cantante respondió con un saludo a la ciudad. La portuguesa comenzó el
recital tocando el piano e interpretando temas lentos, llenos de sentimiento,
para dar luego paso a su repertorio de mayor ritmo. En todo momento, Dulce
Pontes se dirigió al público, comentando cada una de sus actuaciones. Esta gira,
que hoy la llevará a tocar en Ourense, coincide con sus 22 años sobre los
escenarios, y la artista quiso rendir homenaje a su público, así como a los
intérpretes con los que colaboró reuniéndoles en un proyecto común. Compartieron
escenario con Pontes, Davide Zaccaria, al cello; Óscar Viana, al oboe; Filipe
Lucas y Joao Lima, con la guitarra portuguesa; Luis Pontes, a la guitarra; Jaume
Pradas, a la percusión; Federico Gato, con el bajo, y Joxan Goikoetxea, con el
acordeón. ‘Momentos’, su último trabajo, es una recopilación de esos instantes
especiales vividos en los escenarios a lo largo de todo este tiempo, momentos
únicos e irrepetibles, en los que hay versiones de algunos de sus temas más
conocidos, pero donde también incluye temas inéditos, que en su momento quedaron
guardados en algún cajón y que ahora verán la luz.
Diario Atlántico
Foto: © Ondeia Música
Más fotos de los conciertos de Vigo y Ourense en la Galería.
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lunes, 08 de febrero de 2010 |
Dulce Pontes inauguró ayer gira en Vigo. Después de un tiempo
alejada de los escenarios, la cantante portuguesa regresa con un trabajo
recopilatoro, Momentos, que en cierta forma, es un paseo a través de sus 20 años
de carrera. Se ha detenido en un puñado de instantes especialmente valiosos para
ella, que ha terminado por convertir en otros tantos temas. Pero, ojo, tal como
había anticipado en la entrevista que concedió a La Voz de Galicia el pasado
jueves, lo de ayer fue algo más que un concierto basado solo en el pasado.
Dulce Pontes se metió al público en el bolsillo desde la primera
canción, sin duda fruto de cómo es capaz de hacer sonar ese instrumento que tan
bien domina, la voz, y de lo poco que se prodiga en la ciudad en directo.
Desde su primer disco, Lusitana, hasta este Momentos, que es el
décimo, la artista ha cultivado diferentes estilos, aunque lo suyo es el fado
heterodoxo, y colaborado con profesionales conocidos y reconocidos.
LA VOZ DE GALICIA
Foto: © Ondeia Música
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